Debate en Nueva York por propuesta de impuestos a segundas residencias
Se estima que el impuesto pied-à-terre impactará a aproximadamente 13,000 propiedades valoradas en más de cinco millones de dólares

La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, propuso el martes la creación de un nuevo impuesto dirigido a los propietarios de segundas viviendas de lujo en la ciudad de Nueva York, como parte de un esfuerzo por aumentar los ingresos del estado en medio de presiones fiscales.
La iniciativa contempla un recargo anual para viviendas valoradas en más de cinco millones de dólares, conocido como impuesto "pied-à-terre", enfocado en propietarios de alto poder adquisitivo. Según la mandataria, quienes pueden costear una propiedad multimillonaria en la ciudad también tienen la capacidad de contribuir al sostenimiento de sus servicios.
De acuerdo con fuentes citadas, la medida podría impactar a unas 13,000 propiedades y establecería incrementos adicionales para inmuebles valorados en 15 millones y 25 millones de dólares. El modelo se inspira en un esquema similar aplicado en Rhode Island, aunque aún no se ha precisado cuánto recaudaría.
La propuesta ha generado críticas del sector inmobiliario. La Real Estate Board of New York advirtió que el impuesto podría afectar negativamente el valor de las propiedades y debilitar la economía de la ciudad.
Su presidente, James Whelan, sostuvo que la medida no resolvería los problemas fiscales y podría desalentar la inversión y la construcción de viviendas.
Contexto fiscal en Nueva York
El planteamiento de Hochul surge en un contexto de incertidumbre presupuestaria para el estado de New York, ante posibles recortes federales a Medicaid. Paralelamente, el alcalde de la ciudad, Zohran Mamdani, ha solicitado a las autoridades estatales un rescate de 5,400 millones de dólares para enfrentar un déficit significativo.
Mamdani también ha abogado por aumentos impositivos más amplios, incluyendo gravámenes a corporaciones y a hogares con ingresos superiores al millón de dólares, y ha advertido que podría impulsar un alza cercana al 10 % en el impuesto a la propiedad si no se atienden sus demandas.
Por su parte, Hochul ha evitado respaldar incrementos en los impuestos corporativos o sobre la renta, marcando una diferencia de enfoque dentro del liderazgo político estatal.



