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Lo que nos dicen las letras

La ortografía nos habla también de historia y tradición

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Lo que nos dicen las letras
La filología como herramienta para rescatar el pasado lingüístico. (SHUTTERSTOCK)

La historia de la lengua es apasionante. El estudio de los textos nos proporciona mucha información acerca de cómo se hablaba en aquellas etapas históricas de las que no conservamos otros registros.

Para investigar esos textos se necesitan herramientas filológicas que nos ayuden a interpretarlos correctamente. Lo que sabemos de las lenguas que se hablaban en la Española en el momento de su conquista por parte de España no es mucho.

Y lo poco que sabemos nos llega a través de los textos escritos por cronistas que no las hablaban, pero cuya curiosidad y oído filológico nos ayudan a reconstruir la historia de parte de este legado lingüístico, el que aún sigue vivo en el español.

Cuando Bartolomé de las Casas a comienzos del XVI describe detalladamente, en su Apologética historia sumaria,  el aspecto y las aplicaciones de los bejucos, también su utilización como purgante en la medicina tradicional indígena, apunta:

«Llamábanla los indios bexuco, las cuales son pequeñas, e tienen las cabezas blancas, e son muy perjudiciales en los edeficios, así en los muros e paredes, como en las maderas e cubiertas e suelos de las casas». 

No se engañan, ese comixén es nuestro temido comején. De nuevo la letra equis representaba en esta voz arahuaca antillana un sonido parecido al de nuestra jota actual.

La ortografía cambia con el tiempo, con cambios lentos y progresivos, que dejan rastro en los textos y que nos ayudan a reconstruir la historia de nuestras palabras.

El mismo Gonzalo Fernández de Oviedo en el Sumario de la natural y general historia de las Indias de 1526 escribe sobre los usos de ciertos vegetales:

«Quando los indios han de yr a pelear se pintan con esta xagua e con bixa, que es una cosa a manera de almagre pero más colorada, e también las indias usan mucho d'esta pintura».

Dos ejemplos más del mismo fenómeno de la historia de nuestra ortografía. Sin duda habrán reconocido las actuales jagua y bija en la añeja ortografía de don Gonzalo.

Como la equis y la jota hay otras. Entre ellas la hache, de la que seguiremos aprendiendo.

Saber de la historia de nuestra lengua, de lo que fue en cada momento de su devenir a través del tiempo, y de lo que ha llegado a ser, nos ayuda a conocerla mejor, a comprender por qué es como es y por qué la ortografía no siempre se justifica por la representación de un sonido, sino que nos habla, y mucho, de historia, de tradición y de tiempo.

TEMAS -

María José Rincón González, filóloga y lexicógrafa. Apasionada de las palabras, también desde la letra Zeta de la Academia Dominicana de la Lengua.