Perdonar sin permitir que vuelvan a lastimarte
El perdón implica responsabilizarnos de nuestros sentimientos, poner límites y evitar que el rencor termine afectando nuestro bienestar

Pregunta: Hola, Dra. Simó. Ante todo, mi respeto a su trabajo. Mi situación es que me enteré de que mi cuñada habló mal de mí y eso me creó un rencor. Tengo una rabia horrible y deseos de contarle a la gente lo que sé de ella. ¿Qué usted me recomienda? ¿Puedo perdonarla?
Una traición no debe hacerte olvidar tu propio valor
Respuesta
Cuando hablamos del perdón, nos referimos a responsabilizarnos de nuestros sentimientos, sin enfocarnos ni invertir tiempo en entender por qué la otra persona falló, ya que, al final, no podemos hacer nada para cambiar lo que ocurrió.
Tampoco debes quedarte atrapada entre el enojo y el dolor. Mucha gente no se da el permiso de perdonar porque entiende que le da al otro el derecho a seguir dañándola.
Por eso, es tan importante trazar los límites necesarios. Con esto me refiero a tomar distancia y, quizás, decirle lo que sabes y lo mal que te sentiste ante su traición.
Ahora bien, el rencor es un sentimiento que puede mantenernos a distancia de alguien si es pasajero, pero si se instala en tu vida, solo a ti te dañará, pues implica cultivar sentimientos intensos y destructivos que no permitirán que veas las cosas buenas que tienes en tu vida.
- El rencor se alimenta de la duda, de las suposiciones y de la decepción, pero debes saber que solo tú tienes la fuerza para no alimentarlo y aprender que no todos te van a querer con bien.
Es importante que entiendas que el rencor y el perdón solo te afectan a ti.

Ana Simó