Los hijos no son un campo de batalla
Por qué la manipulación entre padres daña la estabilidad emocional infantil

Pregunta: Buenas, Dra. Ana: corríjame si estoy mal, pero creo y entiendo que uno, como padre, no debe preguntarles a los niños a quién quieren más, si a mami o a papi.
Mi esposo le hace esa pregunta al niño cada vez que estamos enojados, porque sabe que el niño le dará preferencia a él, ya que no lo corrige y lo consiente mucho; en cambio, yo soy la que lo reprende.
Él no quiere una relación, ¿vale la pena intentarlo?
Respuesta
Utilizar a nuestros hijos como un medio para dañar o manipular a la pareja siempre será una forma incorrecta de criar y manejar los conflictos.
Esto se conoce como instrumentalización, lo cual daña la salud mental de los pequeños, pues sobre sus hombros recae el tener que asumir y lidiar con diferencias que solamente deberían involucrar a los adultos.
Es decir, un niño se ve expuesto a tomar decisiones sin contar aún con las herramientas que lo ayuden a gestionar el malestar.
Si le agregamos a esto que solo uno de los padres es quien corrige y establece límites, también le estamos enseñando que puede hacer alianza con aquel que es más permisivo, algo que el niño aprovecha, llevándolo a convertir esto, con los años, en una forma de manipular y mentir.
- Los hijos jamás deben ser el puente para que dos adultos manejen sus diferencias.
En cuanto a tu esposo, deberás explicarle todo esto y aclararle que ustedes están para cuidar la estabilidad de sus hijos y que, por encima de las diferencias, debe primar su bienestar.
Deben también hablar de los límites, las reglas y la necesidad de trabajar como equipo, siendo coherentes en las dinámicas. Si con esto la situación no mejora, el siguiente paso es acudir a terapia.

Ana Simó