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¿Por qué tratamos el ácido fólico solo como una vitamina del embarazo y no un regulador metabólico?

El ácido fólico no es simplemente una vitamina "del embarazo", sino un pilar silencioso del metabolismo humano

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¿Por qué tratamos el ácido fólico solo como una vitamina del embarazo y no un regulador metabólico?
El ácido fólico es la vitamina del embarazo que también protege tu cerebro y corazón. (FREEPIK)

El ácido fólico, o vitamina B9, es uno de esos micronutrientes que la medicina moderna ha reducido casi exclusivamente al contexto del embarazo, particularmente a la prevención de defectos del tubo neural.

Sin embargo, esta visión limitada ha contribuido a que su deficiencia, o más frecuentemente, su insuficiencia funcional, esté profundamente subvalorada en la práctica clínica cotidiana.

El folato es un regulador central del metabolismo humano, con impacto directo en la síntesis de ADN, la metilación, la hematopoyesis, la función neurológica y la salud cardiovascular.

Consecuencias de la falta de folato

En la mayoría de los laboratorios clínicos, los rangos de referencia de folato sérico suelen considerar valores "normales" desde aproximadamente 3 hasta 20 ng/mL.

No obstante, estos rangos son estadísticos, no fisiológicos (Bailey et al., 2015). En la práctica clínica, valores por debajo de 10 ng/mL, aunque etiquetados como normales, se asocian de manera consistente con alteraciones funcionales.

Un nivel óptimo de folato debería situarse al menos entre 10 y 12 ng/mL, especialmente en adultos con alta demanda metabólica, inflamación crónica, estrés oxidativo o condiciones cardiometabólicas.

Cuando el folato se mantiene por debajo de este umbral funcional, comienzan a manifestarse consecuencias que van mucho más allá de la anemia clásica por deficiencia.

Uno de los efectos más relevantes de un folato subóptimo es la alteración del ciclo de metilación. El folato es indispensable para la conversión de homocisteína en metionina, un paso clave en la regulación epigenética y en la síntesis de neurotransmisores.

Sus valores bajos favorecen la homocisteina elevada, un factor de riesgo independiente para enfermedad cardiovascular, disfunción endotelial y deterioro cognitivo. Esta relación está bien documentada y, sin embargo, rara vez se aborda corrigiendo el estado de folato de manera proactiva.

Desde el punto de vista hematológico, niveles bajos de folato pueden generar una hematopoyesis ineficiente incluso en ausencia de anemia franca. Es frecuente observar fatiga persistente, intolerancia al ejercicio y bajo rendimiento físico en pacientes con folato por debajo de rangos funcionales, especialmente cuando coexisten deficiencias de vitamina B12 o hierro.

El impacto neurológico y en salud mental es otro aspecto ampliamente subestimado. La evidencia muestra que niveles bajos de folato se asocian con mayor riesgo de depresión, ansiedad, niebla mental y peor respuesta a tratamientos antidepresivos.

No se trata de afirmar que el folato sea la causa única de estos trastornos, sino de reconocer su rol modulador en la síntesis de serotonina, dopamina y noradrenalina.

En el ámbito reproductivo, el folato no solo es relevante durante el primer trimestre del embarazo. Niveles subóptimos previos a la concepción se han asociado con mayor riesgo de pérdidas tempranas, alteraciones placentarias y restricción del crecimiento intrauterino.

Esto aplica tanto a mujeres en edad fértil como a hombres, ya que el folato también participa en la calidad espermática y en la integridad del ADN.

La razón por la cual el déficit de folato está tan infradiagnosticado es multifactorial. Condiciones frecuentes como disbiosis intestinal, SIBO, enfermedad celíaca, uso crónico de anticonceptivos orales, metformina, antiepilépticos o situaciones de alto estrés fisiológico aumentan de manera significativa los requerimientos de folato.

Cómo conseguir el folato en los alimentos

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Infografía

Desde el punto de vista dietético, las principales fuentes naturales de folato incluyen los vegetales de hoja verde como espinaca, acelga y berro, las legumbres, el aguacate, los espárragos, el brócoli, los cítricos y el hígado.

Sin embargo, el folato es termolábil y su biodisponibilidad depende en gran medida de la salud intestinal, lo que explica por qué una ingesta aparentemente adecuada no siempre se traduce en niveles séricos óptimos.

En conclusión, el ácido fólico no es simplemente una vitamina "del embarazo", sino un pilar silencioso del metabolismo humano.

Mantener niveles por debajo de rangos funcionales tiene implicaciones reales en energía, salud mental, riesgo cardiovascular y función celular.

Revalorarlo desde otra perspectiva, más allá de los rangos de laboratorio convencionales, es una estrategia sencilla, segura y de alto impacto para mejorar la salud integral del paciente.

TEMAS -

Especialidad en Nutriología Clínica en INTEC. Master en Nutrición y Alimentación en Universidad de Barcelona (UB). Ejerce su práctica profesional en NEP CENTER.