Para ahorrar no hay que dejar de vivir
Mi propuesta para administrar mejor el dinero sin renunciar a nuestro estilo de vida es gastar menos en desperdicios.

Cada vez que hablo de ahorrar hay personas que me recriminan que el dinero no alcanza para ello. No quieren dejar de vivir de la forma que hasta ahora lo hacen.
No los culpo, lo han elegido así y es su forma de ser felices... estoy de acuerdo en que así vivan.
Aquí hay varias vertientes que quiero tratar. Pienso que no hay que cambiar la vida que se vive. Quizá sí la que les lleva a no poder ahorrar. Esto es muy profundo y lo tomaré un poco más adelante, porque no tener para ahorrar muchas veces es solo una consecuencia.
Vuelvo un poco atrás, a la frase: "El dinero no alcanza...". ¿A quién no le alcanza? Según la frase es muy amplio el espectro. Puede ser a todos, o la culpa es del dinero, él no alcanza.
Lo que me queda claro es que la responsabilidad no es de la persona que dice la frase, sino de algo o alguien externo a ella.
Claro: La vida está muy cara; la sociedad nos hace gastar; en este país se gana poco; el gobierno hace tal o cual cosa, etc. No pueden controlar eso y, por lo tanto, no se puede ahorrar.
La culpa es de otro... también el poder lo tiene ese otro: ¿hasta cuándo le dejarán el poder a ellos?
Claves de ahorro
Mi propuesta para ahorrar sin dejar de vivir como vivimos: ahorre gastando menos en desperdicios.
Sí, es relativamente fácil. Quien no ahorra sabe que el dinero no alcanza y, por eso mismo, tiene muy claro en qué lo gasta; algo parecido a lo que ocurre en una empresa bien administrada.
Es hora de ver si estamos botando comida porque se daña o sobra, o comiendo de más porque cocinamos de más. ¿Sabemos si pagamos suscripciones que no utilizamos? ¿Si nuestras deudas están ajustadas a la mejor tasa?
–¿Cómo sabes que el que no ahorra tiene deudas, Diego Sosa?
Porque si no ahorra, el mes que necesita algo más de dinero tiene que acudir al financiamiento. Inicia con tarjetas de crédito y así sigue. Comienza un nuevo desperdicio, en intereses de deudas.
Retomo: El objetivo es revisar todo eso que tengo anotado que son mis gastos diarios y ver qué puedo quitar que no me está dando beneficios. Sí, esos gastos duendes sin dimensión, los gastos fantasmas que asustan y los vampiros que desangran mis finanzas. Hablo de esto por extenso en mi libro Arco Iris Financiero.
Qué debes analizar
Como he prometido, vuelvo al problema real. De nada valdrá reducir los gastos mencionados anteriormente si no cambio lo que los causa. De no hacer la modificación asertiva volveré a llenarme de desperdicios:
- Si es que la sociedad me lleva a hacer gastos, mi autoestima debe ser trabajada para asignar mi dinero a compras que me cubran las necesidades que deseo.
- Si no sé en qué estoy gastando, debo anotar mis gastos y tener planes en la vida.
- Si digo que ahorrar no sirve para nada, debo pensar si es mejor tener dinero o deudas.
- Si pienso que el ahorro se lo come la inflación, puedo aprender de inversiones y ser más inteligente financieramente.
Y así por delante cada una de las verdaderas causas que me han llevado a no poder ahorrar.
Si vemos dos personas de 60 años: Una tiene ahorrado e invertido lo que equivale a 20 veces lo que gana en un año y la otra no tiene ahorros: ¿Cuál usted cree que puede vivir mejor?
Guardando lo que desperdiciamos podemos tener inversiones que nos lleven a la vida financiera que soñamos vivir.

Diego Sosa