VIDEO | Yisneidy Alcántara: la atleta que se convirtió en actriz para interpretar a Marileidy
La atleta de Azua que admiraba a la campeona olímpica terminó interpretándola en el cine. Entre el atletismo, la actuación, su madre y su fe, Yisneidy contó a Diario Libre que encontró una historia que también hablaba de ella
La primera vez que comenzaron a llamarla Marileidy, Yisneidy Alcántara todavía no sabía que algún día terminaría interpretando a la campeona olímpica frente a una cámara.
En aquel momento solo era una niña de Azua a la que le gustaba correr, saltar y practicar deportes. A los 11 años jugaba sóftbol y, como ella misma cuenta, no estaba pensando en convertir aquella facilidad para el deporte en una carrera.
"Yo jugaba sóftbol antes, como a los 11 años. A mí siempre me ha gustado estar brincando mucho, el deporte. Jugaba muchas cosas. En ese tiempo estábamos en cuarentena y las personas ahí, en los campos, jugaban. Vi jugando pelota y como que me llamó la atención".
El atletismo llegó después y casi por accidente.
Su entrenador comenzó a insistirle para que se quedara, pero Yisneidy tenía otros planes. Ella quería seguir jugando pelota.
"Él quería que yo me quedara ahí, pero a mí no me gustaba en ese tiempo. Yo quería mi pelota. Me decía que no fuera porque me podía lesionar, pues yo me deslizaba y todo. Nadie como yo".
Fue su madre quien terminó inclinando la balanza. Le pidió que probara un deporte y que pensara en el futuro antes de dejar pasar una oportunidad.
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"Mi mamá me aconsejó y me dijo que cogiera un deporte o algo que en el mañana yo no fuera a decir: ´Ay, ¿por qué cogí esto o no?´. Después yo empecé a entrenar, me fui enamorando poco a poco". Yisneidy se quedó.
Y mientras comenzaba a avanzar como atleta, otra corredora empezó a ocupar un lugar especial en su imaginario: Marileidy Paulino.
Comenzó a investigar su vida, su familia y su trayectoria. Quería conocer más sobre aquella atleta que se había convertido en una referencia.
"Ahí fue que fui viendo imágenes de Marileidy y fui conociendo, investigando toda su familia. Yo, cuando vine para acá, yo sabía de todo, de todo, de todo".
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La comparación llegó incluso antes de que pudiera imaginar hasta dónde la llevaría.
Durante sus primeras competencias, algunas personas comenzaron a llamarla Marileidy.
"Las personas me empezaron a conocer y me decían Marileidy, Marileidy, porque yo corría como saltando, como por mi tamaño".
Era apenas un apodo. Pero con el tiempo adquiriría otro significado.

El mensaje que cambió todo
Yisneidy ya tenía comunicación con Marileidy y aprovechaba cada oportunidad para preguntarle cosas sobre su vida. Su curiosidad, dice, era también una forma de aprender.
- "Yo soy muy preguntona y muy curiosa. Si uno quiere adelantar, uno tiene que acercarse a lo más adelantado".
Entonces llegó una propuesta que no esperaba.
"Me dijeron: ´¿Te gustaría participar en una película?´. Yo soy una persona que no me dejo llenar los ojos de cualquier cosa. Cuando mencionó a Marileidy, yo de una vez fui a escribirle a Marileidy".
No quiso aceptar de inmediato. Primero necesitaba comprobar que la propuesta era real.
"Le dije: ´Marileidy, mira, un hombre me está escribiendo, yo no sé quién. Un hombre me está escribiendo de una película. A mí no me gusta eso, que la gente me escriba así. Yo no sé qué puede pasar´".
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Marileidy conocía el proyecto.
"Ella me dijo: ´Ay, sí, Mario, esto es de la película mía´. Y yo dije: ´Pues yo no sabía´. ´Sí, dile que sí, dile que sí´".
Entonces apareció el verdadero desafío. Yisneidy sabía correr, pero actuar era otra historia.
"Yo soy corredora, no actriz".
La producción comenzó a prepararla. Mario, el instructor de actuación, empezó a enseñarle los fundamentos de un oficio que hasta entonces le era completamente desconocido.
"Fue un poco difícil porque eran muchas cosas raras que Mario me ponía. Yo no sabía nada de eso". Hasta que llegó la confirmación definitiva.
"Me dieron el papel. Yo me puse más contenta. Llamé a mi mamá y le dije: ´Ay, mami, me dieron el papel, gloria a Dios´".
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Aprender a ser Marileidy
Interpretar a Marileidy no significaba solamente aprender sus movimientos o reproducir determinadas escenas. Yisneidy tenía que representar distintas etapas de su vida y transmitir emociones que no siempre podían expresarse con palabras.
Ahí descubrió que la actuación exigía algo diferente al deporte.
"La actuación es difícil, pero el atletismo es un poco más físico, y la actuación es más mental, porque lo que tú piensas se refleja en tus ojos. En la cámara se ve lo que tú piensas".
La diferencia entre ambos mundos se hizo evidente desde los primeros días.
"Cuando uno va a correr, uno se siente en casa, porque uno vive aquí y prácticamente dura desde temprano horas entrenando. Y cuando iba a actuar, me estresaba mucho. Pero cuando me tocaba correr, yo lo repetía hasta 10,000 veces, porque era mi casa y yo me sentía bien".
La repetición, que en el atletismo formaba parte de su rutina, adquiría otro significado frente a las cámaras.
"Como era nueva en hacer tantas veces las mismas cosas, yo decía: ´Pero ya quedó´. Y me mandaban que todavía tenía que notarse más en la cara la expresión, que es un momento triste, que es un momento feliz. Y yo: ´Ay, Dios mío´".
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Poco a poco comenzó a entender ese nuevo lenguaje.
"El primer día fue un poco difícil. Después me fui adaptando. Lo primero era media cabezúa, pero después ya le cogí el ritmo".
Cuando el personaje se encontró con su propia historia
Las escenas más difíciles no fueron necesariamente las que exigían mayor esfuerzo físico.
Fueron aquellas en las que debía representar algunos de los momentos más dolorosos de la vida de Marileidy: la ausencia de su padre y las necesidades económicas que atravesó junto a su familia.
"Yo digo que el problema de su papá, con su papá. Y también las necesidades que ella pasó".
Para interpretarlas tuvo que comprender que no bastaba con seguir una instrucción. Tenía que encontrar dentro de sí misma la emoción necesaria para que la escena resultara creíble.
"Para que la película quede bien y se vea realmente qué pasó en ese momento, uno tiene que meterse en el personaje. Y yo era nueva en eso, entonces yo tenía que pensar".
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Cuando se le pregunta si recurrió a su propia historia para construir esas emociones, su respuesta revela hasta qué punto el personaje terminó tocando algo personal.
"No, yo digo que fue con mi propia historia. Porque realmente Mario, el instructor de actuación, me decía algo, pero realmente yo tenía que pensar en eso para que se reflejara verdaderamente como en la escena que pasó ahí".
Interpretar a Marileidy, entonces, dejó de ser solamente aprenderse un personaje.
También significó buscar en su propia memoria y en sus propias emociones aquello que necesitaba llevar a la pantalla.
"Yo no puedo más"
El desgaste del rodaje llegó a su límite durante una escena nocturna. Era alrededor de las 10 de la noche. Las tomas se repetían una detrás de otra y Yisneidy tenía que mojarse continuamente.
"Eran como las 10 de la noche, y eso era escena tras escena, usted sabe, uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, y mojándome y mojándome".

El cansancio terminó por imponerse. "Yo estaba como por estallar ya". Al terminar una de las escenas buscó a su madre. "Yo me acerco a mi mamá y le digo: ´Mami, mira... yo no puedo más´. Se me empezaron a salir las lágrimas, como descontroladamente".
El agotamiento tenía además otra dimensión. Para participar en la película, Yisneidy había tenido que detener temporalmente su carrera deportiva.
"Tuve que pararme del atletismo para hacer la película, tenía muchas competencias pendientes en ese año y tuve que pararme".
Aun durante el rodaje, sin embargo, había una certeza que no había cambiado.
"Después de aquí, yo sigo mi vida, mi atletismo. Yo no puedo sentirme sentada así en una actuación. Yo soy deportista. Ahora mismo estoy siendo actriz, pero yo soy atleta".
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Su madre, su sostén
La figura de su madre atraviesa toda la historia.
Fue quien la impulsó a probar el atletismo cuando ella no estaba convencida y también quien la sostuvo en los momentos en que pensó abandonar.
"Mi madre significa mi sostén. Realmente estoy aquí parada por Dios, primeramente, por ella y mi papá".
Yisneidy recuerda que más de una vez quiso dejar de entrenar.
"Han visto muchas veces que he dicho que no quiero ya seguir entrenando".
Su madre, sin embargo, insistía.
"Ella me dice: ´Tú has llegado tan lejos y vas a dejar eso aquí. Si Dios te está poniendo tanta prueba, es porque realmente algo Dios te tiene aquí´. Por eso sigo aquí, realmente".
La fe ocupa también un lugar central en su vida. Cuando se le pregunta qué significa Dios para ella, responde con una palabra:
"Mi oasis". Y explica: "Oasis es una palabra. El significado es como tu agua en medio del desierto. Dios viene siendo eso para mí".
Una vida que dio la vuelta
El rodaje también produjo situaciones que Yisneidy jamás había imaginado.
En el aeropuerto de Punta Cana, durante una grabación, una persona se acercó a preguntarle si era Marileidy.
"Yo estaba con mi compañero, algunos compañeros míos de atletismo, allá grabando y una persona se me acercó y me dijo: ´¿Tú eres Marileidy?´".
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Ella lo negó, pero sus compañeros decidieron jugarle una broma.
"Y los muchachos, por molestar, dijeron: ´Sí, ella es Marileidy´. Y muchas personas se me acercaron, o sea, me pidieron fotos".
En otra ocasión, una mujer incluso le regaló flores.
Durante unos instantes, la línea entre la actriz y el personaje comenzó a desaparecer.
Pero cuando se le pregunta dónde se ve en el futuro, Yisneidy no duda. "Más como atleta, realmente".
No cierra la puerta al cine. Después de la película le propusieron estudiar actuación y reconoce que volvería a hacerlo si apareciera una oportunidad que le interesara.
La experiencia, sin embargo, no ha cambiado la prioridad que tenía antes de entrar al set.
La corredora que admiraba a Marileidy terminó convirtiéndose en ella frente a las cámaras. Llegó al cine sin ser actriz, sino como atleta.
Y después de interpretar a una campeona olímpica, cuando tiene que definir quién es, Yisneidy vuelve al principio de su propia historia. "Corredora".

Jeury Frías