¿Y desde cuándo se comen tantos rollos de canela en RD?
Junto a profesionales de la cocina, navegamos la ruta hacia el éxito en el mercado local de este postre europeo

Los rollos de canela en la República Dominicana viajan en un tren expreso en ruta hacia el éxito. En un abrir y cerrar de ojos, no solo se adentraron en el mercado para competir con los clásicos postres dominicanos, sino que también diversificaron sus sabores y multiplicaron sus proveedores.
A continuación, hacemos una parada en ese trayecto para junto a profesionales de la gastronomía, documentar el panorama que viven los fanáticos del dulce en el país con la integración de los rollos.
De Quisqueya no son
En la típica vitrina dominicana de repostería, el tres leches y el flan de coco tuvieron que hacer espacio al rollo de canela. No de forma tan literal, pues han surgido comercios dedicados exclusivamente a este postre, sin que llegue a competir directamente con otras variedades de preferencia local.
"El rollo de canela es una preparación de panadería dulce con una larga tradición, especialmente asociada a países del norte de Europa y posteriormente muy popularizada en Estados Unidos", explica Haydée "Dedé" Salcedo Objío, chef química de alimentos y especialista en pastelería.
Para ella, un buen rollo de canela se reconoce por una masa esponjosa, suave y ligera, "casi como una nube", que conserve su dulzor sin empalagar.
Salcedo Objío considera que su popularización en República Dominicana tomó fuerza con la llegada de la franquicia Cinnabon. En 2007 abrió sus puertas en el entonces Acrópolis Center, hoy Acrópolis Business Mall, en Santo Domingo, y más tarde cerró.
En julio de 2025 @cinnabon.rd se asomó a la luz, pero además de su tímida ubicación en el Aeropuerto Internacional de Punta Cana, gestionada por Raya Food Dominicana, no se le ha visto rastro.
La chef, con más de 15 años de experiencia, recuerda que cuando comenzó a trabajar en el área, el producto no se encontraba con tanta facilidad como hoy.
Un rollo a la vez
Annabel Martínez Nadal, propietaria y creadora de Abita´s Cinnamon Rolls, conoce bien dicha franquicia. Según cuenta, en 2004 decidió hacer junto a sus hijos su propia versión de los Cinnabon.
Utilizó la masa que preparaba su madre a partir de coffee cakes y la convirtió en rollos de canela con cobertura de queso crema, una preparación que califica como un "éxito de inmediato". La marca lleva el nombre con el que sus hijos llamaban cariñosamente a su abuela, "Abita".
La casa de Abita, en Gazcue, fue el punto de partida. Entre sus primeros clientes estaban personas que viajaban al exterior y añoraban el Cinnabon original. En ese entonces, trabajaba solo por encargo.
Por insistencia de su esposo, Miguel Reyes, posteriormente abrió una locación en la calle Evaristo Morales, en el Distrito Nacional. Martínez Nadal asegura que las redes sociales y cuentas vinculadas al mundo gastronómico, como Bocao y Rincones RD, contribuyeron a ampliar su alcance.
"Crearon un auge y una demanda fuerte que hizo que nos diéramos a conocer rápidamente", dice.
En 2018, Abita´s asumió el reto de entrar a los supermercados. Con ello logran hacer el producto más accesible, desarrollar una línea comercial y llevarlo a un público más amplio.
Cada vez más reconocidos
Desde su experiencia como docente, Haydée Salcedo Objío ha visto más personas que quieren aprender a elaborar este producto.
"No podría señalar un año específico, pero sí he percibido que ese interés ha crecido considerablemente en los últimos años, de la mano de la popularidad que ha adquirido el producto en redes sociales", manifiesta.
Para Haydée parte del atractivo está en la combinación de elementos familiares para el paladar dominicano: el pan, lo dulce y la canela.
"Es una combinación muy fácil de disfrutar y, además, tiene ese atractivo de un pan recién horneado, suave y aromático", añade "Dede", también propietaria del restaurante Casa Dede.
El fenómeno también puede observarse en negocios que no nacieron exclusivamente alrededor del rollo de canela.
Cuando María Isabel Bisonó tenía 14 años vendía galletas de su propia creación. La pasión por la repostería y el apoyo de sus clientes la llevaron a formarse profesionalmente en gastronomía, con especialización en Pastelería en Le Cordon Bleu Madrid.
En agosto de este año abrió la cocina física de Chez Marie, con el propósito de "hacer cada día especial".
Su especialización es la responsable de que hoy la pastelería tenga más que galletas en su menú, incluyendo rollos de canela. Uno de los productos mejor valorados entre comensales.
"Actualmente, los productos de mayor demanda son los cinnamon rolls y el funfetti cake", dice Bisonó.
La responsabilidad de las redes
Si existe un elemento común entre las historias de estos negocios, es la importancia de las redes sociales.
"Las redes sociales nos han abierto los ojos y también el paladar. Han permitido que conozcamos productos y preparaciones que antes no estaban tan presentes en nuestro mercado", explica la chef Haydée.
El rollo de canela, además, tiene características que favorecen su presencia en plataformas visuales: sus capas, glaseados, rellenos, toppings y volumen convierten al producto en un contenido atractivo por sí solo.
María Isabel Bisonó y Annabel Martínez Nadal son testigos de cómo una fotografía o un video pueden convertirse en el primer contacto entre un negocio y un potencial cliente que hasta entonces no lo conocía.
En este aspecto se les une Diego Iglesias, propietario de Röl. Con casi 40,000 seguidores en Instagram, promociones vinculadas a eventos deportivos o películas populares y nuevos sabores cada tres meses, el negocio desarrolla una estrategia de comunicación en comunión con su oferta comercial.
Röl nació del interés familiar por crear un negocio especializado en "una sola cosa": el rollo de canela. Antes de abrirlo, su hermana, María Iglesias, vendía distintos tipos de postres, mientras Diego se movía entre ingredientes e ideas de cocina salada para @dr.cookss. Las habilidades de ambos terminaron confluyendo en el nuevo negocio.
"El negocio inicia oficialmente el 12 de abril de 2025. Mi hermana es repostera, su nombre es María Alejandra Iglesias, y yo soy Diego Alejandro Iglesias. A mí me gusta más la cocina salada. Ella es nutrióloga y yo soy veterinario. Junto con su esposo, Héctor Bermúdez, los tres abrimos la tienda de Röl", explica el joven de ascendencia venezolana.
La respuesta del público aceleró el crecimiento de Röl. "Desde que empezamos, las ventas fueron subiendo y subiendo, tanto así que solo duramos cinco meses vendiendo en el apartamento desde que comenzamos el negocio. Ya a los cinco meses nos mudamos a un local físico", cuenta.
Entre lo clásico y lo innovador
Todos los propietarios consultados, desde sus inicios hasta el sol de hoy, manifiestan haber transformado sus menús, tanto por los gastos que implica mantener un local comercial más empleados, así como por la genuina intención de diversificarse para la clientela.
"Esta diversidad ha contribuido a mantener el producto vigente y atractivo para una audiencia cada vez más amplia", señala Bisonó de Chez Marie.
Muchos de los rellenos que hoy protagonizan la oferta local son, precisamente, tendencias provenientes de otros mercados. La chef Salcedo Objío menciona entre ellos la Nutella, Biscoff, pistacho y, más recientemente, el llamado Dubai chocolate, preparado con chocolate, pistacho y kataifi.
Considera que incorporar sabores tropicales y locales como guayaba, piña, coco, naranjas y "hasta con una cremita de café!!" establecería un vínculo mayor con el rollo de canela.
"En mi caso, siempre he ofrecido el rollo de guayaba, pero muchas veces el cliente ni siquiera se atreve a probarlo y termina escogiendo opciones más ´americanas´, como crema de queso, Nutella o pistacho, porque son las que constantemente ve en redes sociales", dice.
Para Salcedo Objío, los profesionales de la gastronomía también tienen la responsabilidad de atreverse a proponer sabores propios y educar al comensal para que se anime a probarlos.
Un auge difícil de ponerle fecha
Aunque quienes trabajan con el producto admiten su crecimiento, les resulta casi imposible señalar un día, mes y año específicos en que los rollos de canela se instalaron en el gusto dominicano. Sí aparecen, sin embargo, distintos momentos de repunte.
La llegada de Cinnabon al país en 2007 marcó uno de ellos. Durante la década siguiente, emprendimientos locales adoptaron la receta y construyen una oferta especializada.
Más recientemente, el fenómeno volvió a tomar fuerza de la mano de las redes sociales y de tendencias internacionales. Diego de la tienda Röl, ya percibía en mayo de 2025 un pico alto de interés por los rollos de canela.
"Entonces, ya para agosto de 2025, agosto-septiembre, ya el boom de los rollos de canela en RD estaba. Pastelerías que ya previamente vendían rollos de canela, como Axa, o negocios que surgieron, como Tasty Roll y el nuestro, ya empezaron a surgir y a surgir", detalla.
Diego también identifica la influencia de Estados Unidos en este repunte, con videos virales que para él, desencadenaron en una oleada de nuevos negocios dominicanos. Recuerda, por ejemplo, una publicación de Bocao sobre los Sunday Morning Rolls, unos rollos de canela que se hicieron virales en Nueva York.
"Todos nos supimos manejar muy bien en redes, entonces explotó. O sea, fue algo que vino también de la mano de una influencia de Estados Unidos, porque en Estados Unidos también parece que hubo un auge de rollos de canela al mismo tiempo", afirma.
En el gusto de muchos, pero aún no instaurados
Más allá del mercadeo, las interacciones de redes sociales, los nuevos locales y la viralidad del rollo de canela en aguas caribeñas, queda estudiar su comportamiento en el tiempo para juzgar su relevancia en el gusto popular.
Hasta el momento, ha sido suficiente para sostener locales comerciales completos teniéndolo como producto estrella. No obstante, un proceso de adaptación como cultura pudiera estar gestándose.
Así lo describe Salcedo Objío:"Todavía no lo considero un producto habitual de la repostería dominicana. Aunque hoy existen muchas más opciones y lugares que los ofrecen, todavía no es común encontrarlos dentro de las pastelerías y panaderías tradicionales".
"Son más bien negocios y emprendimientos puntuales los que han desarrollado el producto. Incluso me atrevería a decir que actualmente es más fácil encontrar buenos rollos de canela en algunos emprendimientos especializados o informales que en muchas pastelerías tradicionales", finaliza diciendo.
El rollo de canela lleva años intentando hacerse un espacio en República Dominicana. La llegada de una franquicia internacional, el trabajo de emprendedores como Diego, María Isabel, Annabel y otros, sumados al impulso de las redes sociales, se llevan el crédito por hacerlo hoy mucho más visible.








Tammy Cuevas