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El impacto silencioso de vivir rodeados de violencia

La exposición constante al estrés y a situaciones de conflicto no solo genera agotamiento, sino que también puede influir en la forma en que reaccionamos frente a los demás

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El impacto silencioso de vivir rodeados de violencia
Uno de los mayores desafíos no es únicamente protegerse de la violencia, sino evitar reproducirla. (MAGNIFIC)

Vivir en una sociedad donde la violencia aparece a diario (en las noticias, en las redes sociales o en las calles) puede tener un impacto silencioso en la salud emocional.

La exposición constante al estrés y a situaciones de conflicto no solo genera agotamiento, sino que también puede influir en la forma en que reaccionamos frente a los demás.

Así lo asegura Nadia Ventura James, psicóloga clínica y especialista en violencia de @lotuscentrointegral, quien sostiene que uno de los mayores desafíos no es únicamente protegerse de la violencia, sino evitar reproducirla.

"En una sociedad donde, lamentablemente, nos rodea la violencia de muchas formas y en diferentes ámbitos, surge un reto individual: cómo cuidarnos, pero, además, cómo evitar convertirnos en personas que perpetúan la violencia".

La especialista explica que el contexto social actual favorece la acumulación de tensión. Las noticias sobre hechos violentos, el tráfico caótico y la sensación de vulnerabilidad ante distintas situaciones cotidianas pueden hacer que muchas personas vivan en un estado permanente de alerta.

Como consecuencia, las emociones se acumulan hasta que, en algún momento, terminan expresándose de manera impulsiva.

"Los niveles de tensión aumentan, acumulamos emociones y llega un punto en que explotamos y reaccionamos de formas inadecuadas, aprendidas y normalizadas en una sociedad violenta".

Cómo romper el ciclo

Frente a este escenario, Ventura reconoce que mantener la calma no siempre resulta sencillo. Sin embargo, insiste en que desarrollar herramientas para gestionar las emociones es un proceso que requiere constancia y compromiso personal.

"Y ahora viene la gran incógnita: ¿cómo puedo hacer para no convertirme en un monstruo ante una sociedad que me muestra violencia de manera constante? Hablando desde la honestidad, ciertamente no es fácil", admite.

"No es una tarea que se cumpla en su totalidad en un solo día; se trata de un esfuerzo personal y de un ejercicio continuo de paciencia, reconocimiento y búsqueda de estrategias saludables que puedas aplicar en tu vida", agrega.

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Infografía
"La forma en que asumimos nuestra realidad tiene mucho que ver con cómo actuamos y nos enfrentamos a la vida"Nadia VenturaPsicóloga clínica

Cambiar la perspectiva

Uno de los primeros pasos consiste en revisar la forma en que interpretamos lo que ocurre a nuestro alrededor. La psicóloga aclara que no se trata de ignorar la realidad ni de mantener una actitud de optimismo forzado, sino de hacer una pausa antes de reaccionar.

"La forma en que asumimos nuestra realidad tiene mucho que ver con cómo actuamos y nos enfrentamos a la vida. No estoy diciendo que hay que tener una falsa positividad, pero sí tomar un momento para respirar, y si no se espera lo mejor, al menos desearlo".

Aunque parezca un detalle menor, planificar mejor la rutina diaria puede disminuir significativamente los niveles de tensión. Salir con tiempo suficiente para llegar al trabajo o cumplir con otros compromisos evita comenzar el día bajo presión y reduce las posibilidades de reaccionar de forma impulsiva ante los imprevistos.

Otro aspecto importante es aprender a reconocer cuándo vale la pena responder y cuándo es mejor retirarse.

"Vale la pena aplicar el famoso dicho: 'Mejor aquí corrió que aquí quedó'. Hay batallas en las cuales se gana más si simplemente se hace una retirada. No es necesario demostrar ser la persona más fuerte para realmente serlo".

La especialista recuerda que una discusión con un desconocido o una reacción impulsiva pueden tener consecuencias irreversibles.

"Respirar, respirar, respirar... Están pasando demasiadas cosas alrededor y las personas que te aman no merecen perderte por un tercero a quien no conocen", sostiene.

Cuidar los espacios que visitamos

El bienestar emocional también depende de los ambientes que frecuentamos. Permanecer en lugares donde predominan el conflicto, la tensión o el desgaste constante puede favorecer respuestas impulsivas y aumentar el agotamiento psicológico.

"Aléjate de entornos que constantemente saquen lo peor de ti. Exponerte a lugares que suman al agobio y drenan las emociones es un escenario que puede dar como resultado impulsividad desmedida".

Pedir ayuda también es una fortaleza

Para Ventura, el autocuidado incluye reconocer cuándo es necesario buscar apoyo profesional o emocional. Acudir a terapia, conversar con personas de confianza o aceptar acompañamiento no representa una señal de debilidad, sino una herramienta para afrontar mejor los desafíos cotidianos.

"Y, por último, pero no menos importante, buscar ayuda. Todas las personas necesitan ayuda, y pedirla solo demuestra que se es un ser humano y que, así como uno puede ayudar a otras personas, siempre habrá alguien dispuesto a hacer lo mismo por nosotros".

La psicóloga concluye recordando que pequeñas acciones cotidianas pueden marcar una diferencia importante en la forma en que enfrentamos la vida y nos relacionamos con los demás.

"Estas son solo algunas recomendaciones, las cuales dependen de una sola persona: tú. Es muy probable que, por muy simples que parezcan, puedan realizar un cambio importante en la vida... y así evitar convertirnos en un monstruo más de esta sociedad", finaliza.

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