Polvo del Sahara: claves para reducir su impacto en la salud respiratoria
Para las personas con asma, alergias o enfermedades pulmonares crónicas, esta masa de aire seca puede convertirse en todo un desafío para la salud

La temporada de polvo del Sahara ya comenzó oficialmente en República Dominicana. Como cada año entre mayo y finales de septiembre, trae consigo cielos brumosos, calor intenso y un incremento en las afecciones respiratorias.
Para las personas con asma, alergias o enfermedades pulmonares crónicas, esta masa de aire seca puede convertirse en todo un desafío para la salud.
La doctora Magdelyne Ceballos, neumóloga de Médico Express, explica que el polvo del Sahara afecta directamente la calidad del aire debido a la alta concentración de partículas microscópicas que permanecen suspendidas en la atmósfera.
"Este fenómeno puede provocar alergia e irritación respiratoria porque aumenta significativamente la carga de material particulado en el aire", sostiene la especialista.
Estas partículas no solo funcionan como irritantes naturales de las vías respiratorias, sino que además transportan polen, bacterias, hongos y contaminantes ambientales capaces de desencadenar procesos inflamatorios y reacciones alérgicas.
¿Qué contiene realmente el polvo sahariano?
Aunque suele percibirse únicamente como una capa de polvo fino, la composición del polvo del Sahara es mucho más compleja.
Según la doctora Ceballos, contiene partículas PM10 y PM2.5, consideradas especialmente dañinas por su capacidad de penetrar profundamente en los pulmones, además de minerales como sílice, aluminio, hierro, calcio y magnesio.
Durante su recorrido desde África hasta el Caribe, estas masas de aire también acumulan microorganismos, esporas fúngicas y residuos biológicos que aumentan su impacto sobre el sistema respiratorio.
El resultado puede sentirse rápidamente: congestión nasal, estornudos frecuentes, picor ocular, lagrimeo, tos seca e irritación de garganta figuran entre los síntomas más comunes. En casos más sensibles, aparecen sensación de opresión en el pecho, dificultad para respirar y sibilancias (sonido agudo que ocurre al respirar, producido por el estrechamiento, inflamación o bloqueo de las vías respiratorias).

El impacto en personas vulnerables
Las personas con enfermedades respiratorias previas son quienes enfrentan mayores riesgos durante esta temporada. Pacientes con asma, Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), rinitis alérgica o enfermedades pulmonares intersticiales suelen experimentar un empeoramiento significativo de sus síntomas.
"La exposición al material particulado favorece broncoconstricción, hiperreactividad bronquial y empeoramiento respiratorio", señala la neumóloga.
Esto puede traducirse en un aumento del uso de inhaladores, visitas a emergencias e incluso hospitalizaciones durante los días de mayor concentración de polvo.
Cómo protegerse durante la temporada
No hay manera de evitar la llegada del polvo sahariano. Ahora bien, sí existen medidas prácticas para minimizar sus efectos en la salud.
La doctora Ceballos recomienda limitar las actividades al aire libre durante los días de mayor concentración, mantener puertas y ventanas cerradas y utilizar mascarillas en personas especialmente sensibles.
También enfatiza la importancia de una buena hidratación y del cumplimiento estricto de los tratamientos respiratorios habituales, sobre todo en pacientes asmáticos.
En un país como República Dominicana, donde estos episodios coinciden con altas temperaturas y humedad, de igual modo aconseja prestar atención a los boletines meteorológicos y de calidad del aire.
Al final, el polvo del Sahara forma parte de una realidad climática a la que República Dominicana ya está acostumbrada cada verano. Sin embargo, conocer cómo afecta el organismo y tomar medidas sencillas de prevención puede hacer una gran diferencia.

Laura Ortiz Güichardo