Seis plantas con las que puedes embellecer con tono blanco a tu jardín
Esta selección la componen aquellas que parecen cuidarse solas, ideales para llevar esta paleta cromática a patios, terrazas y jardines

Que el blanco será la tonalidad protagonista de 2026, según Pantone, es algo que hemos escuchado y leído hasta el cansancio, sobre todo en artículos de moda, decoración de interiores y diseño. Pero ¿y en el jardín? Pues sí, también.
El blanco no solo funciona entre paredes y textiles; en los espacios exteriores aporta luz, serenidad y una elegancia atemporal que nunca falla.
Inspirados en esta tendencia, hemos seleccionado algunas "mascotas verdes" que se adaptan bien a nuestro clima y que no exigen cuidados excesivos.
Plantas nobles, de esas que parecen cuidarse solas, ideales para llevar esta paleta cromática a patios, terrazas y jardines sin miedo a que el resultado termine pareciendo un cementerio en lugar de un refugio natural.
La selección

Entre las opciones más acertadas se encuentran las orquídeas, siempre sinónimo de sofisticación. Aunque muchos las consideran delicadas, lo cierto es que, ubicadas en un lugar con buena luz indirecta y riego moderado, pueden regalar floraciones blancas de gran belleza durante largos períodos. Justamente esta tonalidad es la más demandada en las jardinerías.

Las trinitarias, por su parte, demuestran que el blanco también puede ser vibrante. Resistentes y generosas, estas trepadoras se adaptan con facilidad al sol y son perfectas para cubrir muros, pérgolas o rejas, aportando frescura y carácter al jardín.

La cala, elegante y minimalista, es otra gran aliada. Su forma estilizada y su color blanco puro la convierten en una planta ideal tanto para jardines como para macetas. Agradece los suelos húmedos y bien drenados, y recompensa con una presencia sobria y distinguida.

No puede faltar la gardenia, una de las flores blancas más apreciadas por su aroma inconfundible. Es una planta que requiere algo más de atención, especialmente en el riego y la acidez del suelo, pero su perfume y su follaje brillante justifican con creces el esfuerzo.

Los anturios blancos son perfectos para quienes buscan un toque moderno y duradero. Sus flores, que en realidad son espatas, se mantienen intactas durante semanas y se adaptan muy bien a espacios exteriores protegidos o semiinteriores, siempre con buena humedad.

El lirio de la paz hace honor a su nombre. Resistente, decorativo y fácil de cuidar, es ideal para quienes no tienen demasiado tiempo, pero no quieren renunciar a la belleza del blanco en sus áreas verdes. Además, su aspecto limpio y armonioso combina con cualquier estilo de jardín.
Su floración, al igual que las hojas y toda la planta es elegante y de belleza minimalista.

Mayra Pérez Castillo