VIDEO | Jóvenes de San Pedro de Macorís crean sistema inteligente para reducir pérdidas en alimentos
El proyecto obtuvo el primer lugar en la categoría "Idea aprobada" del concurso República de Ideas
Con apenas 19 años, Karen Sánchez Vásquez, estudiante de Bioquímica en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (Unphu), lidera Trace-ON, un proyecto desarrollado junto a otros dos jóvenes de la provincia San Pedro de Macorís, que busca transformar la logística de productos perecederos en la República Dominicana.
Trace-ON es un sistema de empaque inteligente con biosensores integrados, diseñado para detectar adulteración y degradación en productos consumibles. Actualmente, el equipo trabaja con alimentos como carnes, pescados, leche y lácteos, aunque a futuro planean expandirse hacia el sector farmacéutico y otros productos sensibles de la industria química, como pinturas, recubrimientos, vinos, aceites Premium, entre otros.
"Lo que nosotros vendemos es una solución de logística para el transporte de estos productos o vienes consumibles", explica Sánchez Vásquez, CEO y fundadora del proyecto. El objetivo principal es reducir las pérdidas postcosecha y permitir que productores y exportadores tomen decisiones informadas en tiempo real durante toda la cadena de distribución para "prevenir errores".
Reducción de desperdicios
Los biosensores, integrados directamente en el empaque, recopilan parámetros físico-químicos, biológicos y químicos que normalmente se evalúan en un laboratorio. El sistema funciona en tiempo real y no requiere internet ni laboratorio para operar, aunque no sustituye los análisis especializados.
El material del empaque es biodegradable y proviene de residuos de musáceas como banano y plátano. Según estimaciones del equipo, la implementación del sistema podría reducir hasta en un 40 % el desperdicio en la agroindustria dominicana.

Ganadores en "República de Ideas"
La idea de Trace-ON surgió tras varios cambios de enfoque académico de su fundadora, quien inicialmente deseaba trabajar con biorreactores. Su interés por la investigación aplicada fue impulsado por un profesor, quien motivó a sus estudiantes a estudiar artículos científicos actualizados y analizar problemáticas más reales.
El equipo está conformado por tres jóvenes: Karen como CEO y titular de la invención; Felipe Álvarez, COO encargado de operaciones, estudiante de ingeniería en mecatrónica de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (Pucmm); y Francisco Vásquez, estudiante de contabilidad, y CFO responsable de finanzas y administración interna.
El proyecto obtuvo el primer lugar en la categoría "Idea aprobada" del concurso República de Ideas, organizado por el Gobierno dominicano, lo que les permitió ganar un premio de 25,000 dólares. Con esos recursos ya iniciaron el proceso de registro de marca, formalización como empresa y preparación para pruebas piloto reales con productores.
Actualmente, el equipo se encuentra en la fase final del proceso de solicitud de patente de invención ante la Oficina Nacional de la Propiedad Industrial (Onapi) y buscan empresas interesadas en colaborar en pruebas piloto para validar el producto en entornos reales.
"Para hacer un cambio positivo en nuestro país no se requiere de algo imposible de conseguir, solo depende de nuestra ambición, organización y disciplina", afirma Karen, convencida de que la innovación joven puede convertirse en motor de desarrollo para el país.


Mariela Lorenzo