Nueva evaluación alerta sobre el riesgo de colapso del 96 % de los ecosistemas coralinos del mundo
Presentada por la UICN durante la COP17 de Biodiversidad, la evaluación complementa un estudio publicado en Nature que encontró al 44 % de las especies de corales amenazadas de extinción

Los corales y los arrecifes que construyen enfrentan dos amenazas relacionadas, pero diferentes: la posible extinción de numerosas especies y el colapso de los ecosistemas que sostienen. Dos evaluaciones científicas presentadas este octubre por especialistas vinculados a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) permiten dimensionar ambos riesgos.
La primera, publicada el 15 de octubre en la revista científica Nature, encontró que el 44 % de las especies de corales constructores de arrecifes con información suficiente para clasificarlas está amenazado de extinción. La segunda, presentada el 22 de octubre durante la COP17 de Biodiversidad, celebrada en Ereván, Armenia, advierte que el 96 % de los ecosistemas arrecifales evaluados enfrenta un riesgo crítico de colapso al incorporar las proyecciones de calentamiento oceánico hasta 2075.
Las cifras no se contradicen ni representan una actualización de un mismo indicador. Mientras una investigación examina el riesgo de desaparición de especies, la otra evalúa la posibilidad de que los arrecifes pierdan su estructura y funcionamiento ecológico, incluso cuando algunas especies todavía sobrevivan.
La nueva evaluación comprende 127 ecorregiones tropicales y subtropicales, que abarcan aproximadamente 188,362 kilómetros cuadrados de arrecifes en más de 80 países y territorios. De ellas, 122 fueron clasificadas en peligro crítico de colapso, cuatro presentan información insuficiente y una, correspondiente a las islas Galápagos occidentales, ya se considera colapsada.
Sin embargo, la clasificación no significa que el 96 % de los arrecifes haya desaparecido. Representa el riesgo estimado al combinar el deterioro documentado durante las últimas décadas con las proyecciones del calentamiento oceánico durante los próximos 50 años.
El riesgo futuro supera el deterioro observado
Uno de los resultados más importantes de la nueva evaluación es la diferencia entre las condiciones registradas hasta ahora y las amenazas proyectadas para las próximas décadas.
Al considerar exclusivamente los cambios observados durante los últimos 50 años, el 91 % de los ecosistemas examinados ya presenta algún nivel de amenaza y el 24 % se encuentra en peligro crítico de colapso. Cuando se incorporan las proyecciones de calentamiento oceánico, esta última proporción aumenta al 96 %.
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La evaluación utilizó el escenario climático SSP2-4.5, que contempla un calentamiento global aproximado de 2.7 grados Celsius hacia finales de siglo.
Según la UICN, las olas de calor marinas podrían presentarse con una frecuencia que reduciría considerablemente el tiempo disponible para que los arrecifes se recuperen entre episodios sucesivos de blanqueamiento.
El calentamiento del océano constituye la amenaza más generalizada identificada por la evaluación, aunque sus efectos se combinan con la contaminación, la sobrepesca, el desarrollo costero y otras presiones ambientales.
¿Qué significa que un arrecife colapse?
El colapso de un ecosistema no equivale necesariamente a la extinción de todas las especies que lo integran.
En los arrecifes coralinos ocurre cuando desaparecen o se alteran profundamente las características que permiten su funcionamiento. Los corales constructores, responsables de formar la estructura del arrecife, pueden reducirse hasta ser reemplazados por algas, escombros coralinos y otros organismos.
Como resultado, el ecosistema pierde complejidad y capacidad para proporcionar refugio, alimento y zonas de reproducción a numerosas especies marinas.
Este deterioro también compromete servicios ambientales fundamentales, como la protección de las costas y el sostenimiento de actividades pesqueras y turísticas.
La UICN aclara que la mayoría de los arrecifes del planeta todavía conserva corales vivos y mantiene funciones ecológicas. Por tanto, estar clasificado en peligro crítico no significa que el colapso ya se haya producido ni que sea inevitable.
El Caribe: diez ecorregiones amenazadas
La situación del Caribe presenta una particularidad preocupante: las diez ecorregiones coralinas examinadas por la UICN ya están amenazadas, incluso sin considerar el calentamiento futuro. Seis de ellas se encuentran en peligro crítico a partir de los cambios observados durante las últimas cinco décadas.
Cuando se incorporan las proyecciones climáticas hasta 2075, las diez quedan clasificadas en peligro crítico de colapso.
La evaluación identifica dos factores especialmente relevantes para la región: la pérdida de cobertura coralina y la disminución de poblaciones de peces que cumplen funciones fundamentales para la salud de los arrecifes.
Entre ellos figuran los peces loro, que consumen algas y contribuyen a evitar que estas ocupen el espacio de los corales, y los meros, que participan en el equilibrio de las redes alimentarias.

A escala mundial, la UICN encontró alteraciones en las relaciones entre corales, algas y peces en el 63 % de los ecosistemas evaluados.
Estos resultados muestran que el futuro de los arrecifes no depende únicamente del calentamiento global. La pesca, la contaminación y las transformaciones costeras también influyen en su capacidad para resistir y recuperarse de los episodios de estrés térmico.
¿Qué implican los resultados para República Dominicana?
La nueva evaluación regional cobra especial relevancia para República Dominicana, donde los monitoreos científicos han documentado un deterioro considerable de los arrecifes.
El levantamiento nacional de MONITOREA de 2025 encontró que el 70 % de los arrecifes evaluados presenta menos del 10 % de cobertura coralina viva.
Aunque ese porcentaje no equivale a una clasificación de riesgo de colapso, evidencia la limitada cobertura de coral vivo registrada en una parte importante de los arrecifes monitoreados.
Aldo Croquer, investigador de The Nature Conservancy y coautor del estudio publicado en Nature, considera crítica la situación de los arrecifes dominicanos, particularmente en las zonas someras, donde existe mayor información científica.
Croquer identifica la combinación de huracanes, enfermedades y blanqueamiento coralino entre las principales causas de mortalidad documentadas.
Por su parte, Rita Sellares, directora ejecutiva de la Fundación Dominicana de Estudios Marinos (Fundemar), destaca las consecuencias económicas y sociales de perder arrecifes, especialmente para la protección costera, las playas y las actividades turísticas.
"Los arrecifes deben reconocerse como un activo estratégico nacional y su conservación contar con respaldo público y privado sostenido", señala Sellares.
Una oportunidad para evitar mayores pérdidas
Pese a la magnitud del riesgo identificado, la UICN advierte que la mayor parte de los arrecifes todavía conserva funciones ecológicas y que existen oportunidades para mejorar sus posibilidades de recuperación.
La evaluación fue desarrollada por más de 250 especialistas, coordinados por la UICN, la Universidad de Melbourne y CORDIO East Africa, en colaboración con redes regionales de monitoreo coralino.
Sus resultados permiten identificar las amenazas específicas que afectan a distintas ecorregiones y orientar las prioridades de conservación.
Entre las medidas recomendadas figuran la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, el fortalecimiento de las áreas marinas protegidas, la recuperación de poblaciones de peces y el control de la contaminación y otras presiones locales.
La organización también reconoce el papel de la restauración, aunque advierte que estas intervenciones no sustituyen las acciones necesarias para enfrentar las causas principales del deterioro.
Las dos evaluaciones internacionales publicadas con una semana de diferencia presentan así una visión más amplia de la crisis coralina: mientras numerosas especies enfrentan un riesgo creciente de extinción, los arrecifes que construyen también podrían perder las funciones ecológicas que sostienen la biodiversidad marina y protegen las costas.
La magnitud de las amenazas es considerable, pero sus consecuencias futuras dependerán también de las medidas que se adopten para conservar estos ecosistemas.


Marvin del Cid