Manglar afectado en Samaná comienza a recuperarse de forma natural
El humedal de Astillero muestra nuevas áreas verdes luego de la corrección parcial del flujo de agua. Medio Ambiente mantiene el monitoreo y plantea retirar el resto de la obstrucción

Hace dos semanas, durante un vuelo de dron realizado para el proyecto Monitorea sobre la pradera marina frente a Astillero, en Samaná, algo llamó la atención desde el aire: entre los cientos de troncos secos que todavía permanecen en pie comenzaban a aparecer nuevamente parches verdes.
Era el mismo manglar cuya mortandad fue documentada por Diario Libre a finales de 2023 y que hoy, casi tres años después de comenzar su deterioro, muestra señales visibles de regeneración natural.
José Ramón Reyes, viceministro de Recursos Costeros y Marinos, explicó que estudios técnicos realizados por el Ministerio de Medio Ambiente concluyeron que una alteración del flujo entre agua dulce y salada estuvo vinculada al deterioro del manglar.
"Después de estudios técnicos, llegamos a la conclusión de que, en vista del puente que fue derribado y obstruía el flujo de agua salada con la dulce, no se permitía la suficiente salinización y aproximadamente en dos años se fueron secando", explicó Reyes.
Según el funcionario, después de retirar parte de las piedras dejadas por la estructura, las condiciones comenzaron a cambiar.
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"La salinización volvió a recuperar su nivel, por lo cual hoy en día se está viendo cómo la zona, de una manera natural, se está rehabilitando, se está restaurando ella misma", señaló.
De la mortandad a la regeneración
Cuando la muerte del manglar se hizo evidente en 2023, una de las hipótesis planteadas públicamente fue el posible uso de algún producto químico. Sin embargo, los análisis realizados posteriormente por Medio Ambiente no encontraron evidencia que confirmara el uso de herbicidas.
Las evaluaciones técnicas apuntaron luego a la alteración de la dinámica del agua como uno de los factores principales asociados al deterioro.

El caso resulta especialmente relevante porque los manglares dependen de un equilibrio hidrológico muy preciso. Cambios en la entrada y salida de agua pueden modificar la salinidad, la duración de las inundaciones y las condiciones del suelo necesarias para que estos bosques sobrevivan.
La recuperación que comienza a observarse ahora ocurre después de la corrección parcial de esa alteración.
Aunque Astillero había sido objeto de jornadas de restauración y siembra en años anteriores, lo que se observa actualmente coincide con el restablecimiento parcial del flujo de agua señalado por el Ministerio.
Un ecosistema intervenido varias veces
El manglar de Astillero tiene un historial de transformación que se extiende por varias décadas.
Imágenes históricas muestran cambios importantes en la cobertura del área desde los años 80 y 2000. También se documentó en 2008 el corte de unas siete hectáreas de manglar en una parte del humedal, seguido posteriormente por acciones de restauración que combinaron siembra y regeneración natural.
Años más tarde, entre 2019 y 2021, se realizaron nuevas jornadas de siembra de mangle rojo en la zona. En 2023 también se desarrollaron acciones de restauración en Playa Astillero como parte de proyectos de reducción de riesgos basada en ecosistemas.

Todo esto confirma que el bosque que existía antes de la última mortandad no era resultado exclusivamente de regeneración natural, sino también de distintos esfuerzos de restauración realizados a lo largo del tiempo.
Lo relevante ahora es que el manglar vuelve a mostrar capacidad de respuesta después de corregirse parcialmente la alteración hidrológica.
No siempre restaurar significa sembrar
El caso de Astillero también ilustra un principio básico de la restauración ecológica de manglares: antes de sembrar, es necesario corregir la causa que impide que el ecosistema funcione.
Si el problema es hidrológico, sembrar sin restablecer primero el flujo de agua puede significar colocar nuevas plantas bajo las mismas condiciones que afectaron al bosque original.
En cambio, cuando se recuperan condiciones como la salinidad, la inundación y el intercambio natural de agua, el propio ecosistema puede comenzar a regenerarse.

Esto también puede reducir los costos asociados a viveros, adquisición y transporte de plantas, jornadas de siembra, mantenimiento y reposición de individuos.
La siembra sigue siendo una herramienta importante cuando las condiciones lo requieren, pero Astillero muestra que corregir la causa del daño puede ser igual o más importante que plantar nuevos árboles.
No se trata de un nuevo daño
Reyes también aclaró que informaciones recientes que circularon en redes sociales sobre una nueva afectación en Astillero no corresponden a un nuevo episodio en este manglar.
"Gracias a Dios el manglar se está recuperando", afirmó.
El viceministro indicó que el área continúa bajo monitoreo y que todavía queda parte de la obstrucción por retirar.
"Entendemos y sugerimos quitar la otra parte para ayudar a que se restaure de una manera más rápida", señaló.
Los árboles muertos todavía dominan buena parte del paisaje y recuperar la estructura de un bosque de manglar puede tomar años.
Pero entre esos troncos secos, el verde comienza a regresar. Astillero todavía no es un manglar recuperado. Es un manglar recuperándose.

Marvin del Cid