La gente de la Zona
La Ciudad Colonial se renueva, pero el orden urbano sigue pendiente
La Ciudad Colonial está recibiendo una cantidad de dinero que debería alcanzar también para comprar algo de orden. El programa de revitalización mueve decenas de millones de dólares en obras como calles, parques, viviendas, monumentos, iluminación y redes de servicios, pero dejó fuera del presupuesto la disciplina urbana.
A pesar de las advertencias de la Alcaldía del Distrito Nacional sobre la posibilidad de prohibir los vehículos eléctricos, los negocios que los alquilan y las propias autoridades permiten que sus usuarios, muchos de ellos menores de edad, circulen por calles peatonales y espacios estrechos como si la zona histórica fuera una pista de prueba.
Esto resulta específicamente contradictorio en la Ciudad Colonial. Si existe un lugar de Santo Domingo que debería funcionar como vitrina de organización, movilidad y convivencia, es precisamente este. Si no podemos ordenar un kilómetro cuadrado que tiene una vocación totalmente turística, ¿qué esperanza tenemos con el resto de la ciudad?
A eso se suma la manera en que se ejecutan algunas obras. Los residentes de San Miguel han tenido que convivir con intervenciones que no toman en cuenta que allí vive gente. Que una máquina perforadora trabaje a las nueve de la noche junto a viviendas refleja una planificación deficiente y una inexistente consideración por quienes residen en la zona, algo que no se resuelve con una carta enviada por WhatsApp.
También está el problema de algunos tramos que son cerrados, "terminados" y entregados para luego volver a ser intervenidos, lo que refuerza la impresión de improvisación.
Al mismo tiempo, las autoridades han impulsado la proliferación de tarros y grandes macetas que ocupan espacio peatonal bajo el argumento del embellecimiento y que, en muchos casos, parecen servir como respuesta a la incapacidad de contener el desorden del tránsito.
Remozar también debería implicar respetar a la gente y los horarios de las obras para que se termine a tiempo pero con residentes sanos y poner mano dura en organizar el tránsito y proteger la tranquilidad de los residentes.

Omar Santana