Menos ninis y más sisis
La educación como antídoto frente a la desinformación
El artista Cristian Castro terminó el bachillerato a sus 51 años. La noticia nos sorprendió a muchos. Desconocía que una persona con su fama no hubiera completado una etapa tan básica de la educación general. Pero me alegra saber que decidió retomar una meta que había pausado por el torbellino de su juventud y que ahora aspira a estudiar Diseño Industrial. Nunca es tarde si la dicha es buena.
Aunque a buena parte de la juventud actual le atrae más la música urbana que las baladas románticas y el pop latino de Cristian, emular su ejemplo no les caería mal a los ninis, ese grupo de jóvenes que ni estudia ni trabaja y que, solo en el 2024, ascendía a 203,124 personas de entre 15 y 24 años, según la Oficina Nacional de Estadística.
La falta de formación y de oportunidades también puede hacer a los jóvenes más vulnerables a la desinformación que sale de la boca de sus líderes e influenciadores en las redes sociales. Muchos asienten automáticamente a lo que escuchan, cual segunda voz, como en su momento lo fue Soporte Mi Locura para Felipe.
El conocimiento es poder: poder para analizar, sopesar y tomar decisiones sin dejarse arrastrar por la mayoría, que también puede estar equivocada.
Cuando la motivación por estudiar llegue a esos ninis y logren borrar al menos una de las dos negaciones, quizás tendremos menos jóvenes repitiendo sin pensar "celebro" en lugar de "cerebro", tal como se escucha decir a una exponente urbana en una canción suya que anda sonando.
Si algún día las oportunidades sociales y el impulso individual por superarse nos permiten sustituir la palabra ninis por sisis —jóvenes que sí estudian y sí trabajan—, ellos ayudarán a empujar a esta República Dominicana más allá del desarrollo.

Mariela Mejía