Infraestructura para conectar el país
De Montecristi a Punta Cana sin parar, el sueño de la red nacional
Los anuncios realizados antier por el Gobierno apuntan hacia una concepción de la infraestructura que el país necesita desde hace tiempo: obras conectadas entre sí, concebidas para resolver problemas de movilidad y acompañar el crecimiento económico y urbano.
La eliminación de los semáforos en la salida de Santo Domingo hacia el Cibao, mediante tres pasos a desnivel en la autopista Duarte, puede transformar uno de los corredores más congestionados del país. A ello se suman nuevas circunvalaciones, la ampliación de la carretera Sánchez, intervenciones en accesos a la capital y la sustitución del puente flotante sobre el Ozama. El Gobierno mantiene, además, 957 kilómetros de carreteras en construcción.
Particularmente importante resulta la visión de conectar mediante vías continuas distintos extremos del territorio. Poder desplazarse algún día desde Montecristi hasta Punta Cana sin encontrar un semáforo sería mucho más que una comodidad para los conductores. Significaría reducir tiempos y costos de transporte, mejorar la logística y acercar regiones y mercados.
Los proyectos anunciados son ambiciosos y, en muchos casos, trascenderán el actual período presidencial. Precisamente por eso requieren planificación, financiamiento transparente y continuidad.
La infraestructura estratégica no pertenece a un gobierno. Pertenece al país. Lo importante será convertir los anuncios en obras y las obras en una verdadera red nacional.
