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Los fenómenos de la naturaleza, ¡cuántas lecciones!

La fragilidad de lo material ante la fuerza imparable de la Tierra

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Los fenómenos de la naturaleza, ¡cuántas lecciones!
La paz del espíritu como único refugio frente a lo impredecible de la vida. (PEXELS)

Los terremotos siguen sacudiendo diferentes partes del mundo; llueven los análisis científicos, explicando sus orígenes. La naturaleza en sí, tierra, árboles, lluvia, mares, nieve, montaña, brisas, etc.., pone a suspirar, a soñar, da paz, pero cuando se enoja, sale de lo normal, asusta, es un llamado a la reflexión.   Confieso que siento temor y respeto por esos fenómenos anormales de la naturaleza, como los volcanes en erupción, huracanes, terremotos, etc., traen muchas lecciones, invitan a la meditación. Personas que se consideran poderosas y blindadas, se sobrecogen ante ellos; no creo que lo hagan por temor a perder bienes materiales; hay otros miedos ocultos que se resisten a reconocer. Cuando la naturaleza truena, sacude, abofetea, es una forma de ponernos a pensar en cosas que trascienden lo material, señalan el alma, el espíritu; recuerdan que la materia es pasajera, termina.

Creo en la existencia de una fuerza superior que persigue hacernos mejores y enseñarnos a vivir en paz. Pienso que esos fenómenos que ocurren "hamaqueando" personas de todas las clases sociales, destruyendo comunidades, viviendas, hoteles, iglesias, produciendo dolor en ricos y pobres, parecen decirnos que todos los seres humanos tenemos cuerpo y alma, los mismos derechos y deberes; que estamos expuestos a la misma fuerza de la naturaleza, que la materia se traga la materia, la transforma y destruye; que hoy podemos tener dinero, mansiones, yates, joyas y mañana amanecer sin nada. La lección es que el gran tesoro, el que nadie te puede quitar, lo puede llevar dentro de ti; es la paz espiritual que produce el respetar y compartir, con los demás.

Indiscutiblemente, la riqueza no es cuanto tengo, materialmente hablando, sino que tan tranquila esta mi conciencia, que tan preparada estoy para tener pérdidas materiales y mantenerme firme y serena ante la inesperada prueba. Los fenómenos de la naturaleza son para reflexionar, no para contar el susto y la perdida; el "sacudión", no es para seguir actuando de la misma manera. Es cruel que, tras un terremoto, veamos personas hambrientas y sigamos actuando con indiferencia; que se destruyan hogares y no ayudemos a reconstruirlos; que, habiendo miseria por doquier, no se detenga la ambición de acumular poder y riqueza, no se busque la justicia social. Las señales son para evaluarnos, son pellizcos para despertar.

 Dios envió a Jesús, su único hijo, para salvar la humanidad; sus lecciones comenzaron al nacer en un pesebre, en vivir humilde, en promover la  paz; de seguro que llora al ver que no aprendimos sus enseñanzas adecuadamente; con frecuencia, actuamos con egoísmo sin pensar en el prójimo.  [VJ1] En los fenómenos anormales de la naturaleza, debemos buscar sus enseñanzas; hay montañas de lecciones, para que le demos prioridad a la tranquilidad espiritual por encima de lo material; pero suelen ser evadidas, especialmente, por quienes no tienen el coraje de enfrentarlas y ocultan sus debilidades y vacíos, poniendo murallas materiales, con el poder del dinero; se dedican a acumularlo y exhibirlo sin importarle abofetear los hambrientos. Esos ambiciosos, acomplejados, dan pena, se olvidan de Dios, de que la vida es una y termina, y de que el verdadero paraíso es vivir en paz, compartiendo, lo poco o mucho que tenemos, con los demás.

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