Jonathan Rubinstein: del talento venezolano al diseño global
El creativo formado en SCAD ha construido una carrera que abarca moda, accesorios, producción audiovisual y diseño de espacios efímeros en Estados Unidos

El talento venezolano ha sabido abrirse camino en distintas disciplinas alrededor del mundo. En el diseño, uno de los nombres que destaca es el del creativo Jonathan Rubinstein.
Formado en la prestigiosa Savannah College of Art and Design (SCAD) en Georgia, Rubinstein ha construido una trayectoria que combina la moda, los accesorios, la producción audiovisual y la creación de espacios efímeros. Su recorrido profesional, nutrido por colaboraciones con marcas globales y proyectos artísticos de gran alcance, refleja la versatilidad de un creador que no se limita a un solo campo.
Explora con la misma pasión la materialidad de un bolso, la atmósfera de un escenario o la experiencia de una instalación inmersiva.
Desde sus años de formación demostró una visión amplia del diseño. En SCAD obtuvo primero una licenciatura en Diseño de Calzado y Accesorios, que completó con honores en 2019. Más tarde, en 2023, alcanzó una maestría en Producción y Dirección de Arte, también con honores.
Su paso por la universidad estuvo marcado por la excelencia: durante casi una década formó parte de la Dean´s List. Al mismo tiempo se proyectó internacionalmente al ganar premios como el International Design Award Competition, donde recibió medallas de oro y plata en la categoría de bolsos y accesorios.
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También fue reconocido en el Independent Handbag Designer Awards y en el F.A.M.E. Alligator Competition. Incluso en certámenes experimentales, como el concurso de filtros oficiales de Snapchat, mostró su capacidad de adaptación a nuevos lenguajes visuales.
Su primera gran experiencia profesional fue en el mundo de la moda en Nueva York. En 2018 formó parte del equipo de accesorios de Calvin Klein Jeans, donde apoyó en la creación de colecciones, cartas de color y prototipos para temporadas futuras.
Al año siguiente ingresó a Coach, una de las casas de accesorios más influyentes de Estados Unidos. Allí trabajó dentro del equipo de diseño masculino, en tareas que iban desde la investigación de tendencias y la preparación de presentaciones técnicas, hasta el desarrollo de prototipos para distintas líneas, incluyendo la reconocida Coach 1941/Runway.
Esta etapa no solo le permitió experimentar con el pulso exigente de la moda de lujo, sino que también le abrió las puertas a un escenario competitivo y creativo de alcance global.
Con el tiempo, Rubinstein expandió su campo de acción hacia la producción y la dirección de arte. En 2021 colaboró con Ford Motor Company en el diseño conceptual de un showroom futurista que buscaba redefinir la experiencia de marca. Ese proyecto marcó su transición hacia el diseño de espacios y experiencias, donde la estética se combina con la narrativa para transmitir identidad.
A partir de allí se involucró en múltiples producciones teatrales y cinematográficas. Participó en el cortometraje Carved in Stone, en el que lideró la construcción de un set adaptado a la tecnología de volumen LED. También en la obra Everybody, dirigida por John Prosky, donde experimentó con la proyección mapeada en el escenario. A esto se suman su colaboración en el documental sobre el icónico André Leon Talley y en el fashion film Dimensions, en áreas de escenografía y utilería.
Su nombre volvió a sonar en la moda en 2024, cuando trabajó en la campaña Pre-Fall de Tommy Hilfiger como asistente de props. Ese mismo año diseñó y construyó elementos de escenografía para el proyecto fotográfico Dream, de la reconocida artista Valheria Rocha.
Más recientemente, en 2025, fue responsable de la creación de una instalación pop-up para el JW Marriott en Savannah, concebida especialmente para la temporada de San Valentín. Este trabajo no solo reflejó su capacidad para diseñar espacios efímeros, sino también su entendimiento de cómo el diseño puede transformar la experiencia del usuario en el ámbito hotelero y comercial.
Lo que distingue a Jonathan Rubinstein no es únicamente la diversidad de su trayectoria, sino la coherencia de su visión. En cada proyecto —desde un accesorio hasta un escenario cinematográfico— late la idea de que el diseño es una herramienta para narrar historias y provocar emociones.
Su dominio técnico abarca desde el modelado 3D y el prototipado físico hasta la construcción artesanal y el trabajo con nuevas tecnologías. Pero lo que realmente lo impulsa es su capacidad para conectar esos recursos con un sentido estético sólido y la disciplina necesaria para cumplir los retos más exigentes.
A sus poco más de treinta años, Rubinstein representa al diseñador contemporáneo global: un creativo capaz de moverse entre distintas industrias, dialogar con la moda, el arte, la tecnología y el entretenimiento, y proponer experiencias memorables que trascienden objetos y espacios.
Su trayectoria, que une sus raíces venezolanas con las oportunidades abiertas en Nueva York y Savannah, demuestra que el diseño puede ser una lengua universal capaz de tender puentes y abrir mundos.