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Energía limpia
Energía limpia

Energía limpia, el liderazgo silencioso de América Latina

En una región rica en sol, viento y agua, millones de personas aún acceden a la electricidad de forma precaria o dependen de combustibles contaminantes

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Energía limpia, el liderazgo silencioso de América Latina
Una mujer sostiene un póster en el que se puede leer "energía 100 por cien renovable para las personas y las comunidades". Según datos de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde), América Latina y el Caribe es hoy la región más verde del mundo. (EFE/GUILLAUME HORCAJUELO)

América Latina parte de una situación singular: cerca de la mitad de su generación eléctrica proviene de fuentes renovables, muy por encima del promedio mundial. Durante décadas, la hidroelectricidad fue la columna vertebral del sistema. Hoy, esa fortaleza es también advertencia.

Los datos regionales más recientes consolidados por la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (Olacde) señalan que las energías renovables aportaron casi el 70% de la generación eléctrica de América Latina y el Caribe (1.254 TWh de un total de 1.829 TWh), lo que sitúa a la región como la más renovable del mundo. 

"América Latina y el Caribe es hoy la región más verde del mundo. Nuestro desafío es transformar ese liderazgo en integración, inversión y regulaciones flexibles que permitan impulsar transiciones energéticas diversas y socialmente legítimas", señaló recientemente el Secretario Ejecutivo de Olacde, Andrés Rebolledo Smitmans.

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Infografía
América Latina es una región rica en recursos naturales, pero muy marcada por las desigualdades sociales. La Comisión Económica para América Latina y El Caribe (Cepal) ha señalado que crecimiento del sector renovable puede convertirse en una herramienta decisiva para reducir las brechas sociales. (EFE/ROBERTO ESCOBAR)

Generación renovable

Dentro de la generación renovable, predomina la hidroelectricidad (44.7 % del total), seguida por la eólica (11.6 %) y la solar (7.4 %); la bioenergía (biomasa y otros combustibles renovables) aportó 4.1%. En contraste, la generación térmica no renovable representó 29.5 % y la nuclear 2.0 % del total regional. 

"El liderazgo de América Latina y el Caribe en la generación de energía renovable le otorga a la región una ventaja competitiva estructural en la economía global, cuyo impacto económico se refleja principalmente en tres dimensiones: resiliencia y seguridad energética, atracción de inversiones y competitividad y exportación de valor agregado", declaró a EFE, Mauricio León, Oficial a cargo de la División de Recursos Naturales de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (Cepal)

En los últimos diez años se ha producido un rápido crecimiento en la capacidad instalada de energía solar y eólica, esto ha sido posible por la alta dotación de recursos renovables, la trayectoria de las políticas públicas, las reformas regulatorias que crearon los marcos de mercado y de inversión adecuados, las innovaciones tecnológicas y la reducción significativa de los costos de estas tecnologías. 

Proyecciones de la Cepal

De acuerdo con las proyecciones realizadas por la Cepal, hacia 2050 en los escenarios de mayor despliegue de energías renovables, la participación de la generación renovable en la matriz eléctrica alcanzaría el 95 % en América del Sur, mientras que en América Central y México esta participación llegaría al 67 %.

En forma agregada, la participación de la generación renovable representaría el 89% de la generación total.

"A pesar de estas cifras muy significativas y alentadoras, es importante tener en cuenta que la región es heterogénea, no solo en la dotación de recursos naturales o en el potencial de recursos energéticos renovables sino también en el nivel de desarrollo, la institucionalidad, las prioridades en las agendas de desarrollo, con contextos sociales y ciclos políticos", señaló León.

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Infografía
Fotografía de paneles solares en el Complejo Renovable Neoenergia, el 21 de marzo de 2023, en Santa Luzia (Brasil). (EFE/ SEBASTIAO MOREIRA)

Clasificación de los diez países de LATAM que más producen energía renovable

 Los países con matrices eléctricas altamente renovables en su generación son: Paraguay (100 %), Uruguay (99 %), Costa Rica (89 %), Venezuela (89 %), Brasil (88 %), Belice (77 %), Panamá (73 %), Colombia (71 %), El Salvador (69 %), Ecuador (66 %).

Existen otros, con matrices de generación con altos componentes fósiles, entre ellos Trinidad y Tobago (100 %), Granada (98 %), Guyana (97 %), Cuba (96 %), Jamaica (91 %), Barbados (90 %), República Dominicana (83 %), México (77 %), Haití (76 %) y Bolivia (67 %).

Si bien, América Latina y el Caribe es líder mundial en generación renovable de electricidad, en el balance energético, la energía primaria renovable representa el 33.1 % de la oferta primaria total regional.

Esto indica que todavía persiste una alta dependencia de los combustibles fósiles, especialmente en el transporte (donde el 99 % del consumo es de origen fósil). 

"Las políticas públicas de Latinoamérica y El Caribe tienen que profundizar la expansión de las energías renovables modernas más allá del sector eléctrico, acelerando la electrificación del transporte, la sustitución de combustibles fósiles en procesos industriales, la incorporación de soluciones renovables para calefacción y refrigeración, y el desarrollo de vectores emergentes como el hidrógeno de bajas emisiones en aplicaciones específicas", sostiene la Cepal.

Asimismo, el avance sostenido de las energías renovables en la última década ha pasado de un 58% a casi un 70 % de generación eléctrica limpia, con un impulso significativo de la energía solar y eólica, en América Latina y el Caribe.

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Infografía
La anhelada transición verde de Chile, gracias a la abundante radiación solar del desierto de Atacama y al viento consistente de la Patagonia, se ve amenazada por el preocupante desperdicio energético de su sistema eléctrico, que es incapaz de absorber toda la producción del país. (EFE/ PAULA PADILLA ARGELICH.)

La energía como derecho

La energía, invisible pero decisiva, marca la frontera entre el desarrollo y la exclusión en América Latina.

La Cepal informó que el crecimiento del PIB regional en 2025 fue de 2.4 % y las proyecciones para 2026 será de 2.3 %, en un contexto de "trampa de bajo crecimiento" que requiere impulsar inversión, productividad y empleo de calidad y la generación de energía renovable es parte importante de ese crecimiento.

El crecimiento del sector renovable puede convertirse en una herramienta decisiva para reducir las brechas sociales en América Latina y el Caribe, una región donde persisten profundas desigualdades territoriales y socioeconómicas.

Aunque la electrificación ha avanzado de manera significativa, aún existen 17 millones de personas sin acceso a electricidad y 73 millones que dependen de combustibles contaminantes para cocinar, con consecuencias graves para la salud y la calidad de vida.

"El déficit actual de acceso se concentra en zonas rurales y en hogares de menores ingresos, lo que revela que la falta de electricidad es hoy un fenómeno profundamente asociado con la pobreza multidimensional, la exclusión territorial y la ruralidad", dijo el Oficial a cargo de la División de Recursos Naturales de la Cepal.

En los últimos años (2024–2025), varios países han intensificado sus esfuerzos para cerrar estas brechas mediante programas de electrificación rural. Guatemala y Perú han invertido en la extensión de redes de distribución, en generación distribuida y en soluciones aisladas, como sistemas solares individuales, para llegar a comunidades remotas.

Colombia, por su parte, ha impulsado el programa de Comunidades Energéticas, que permite a comunidades rurales organizarse para generar su propia energía a partir de fuentes renovables, como la solar o las pequeñas centrales hidroeléctricas, promoviendo autonomía energética y fortaleciendo el tejido comunitario.

En cuanto al acceso a combustibles y tecnologías limpias para la cocción, los rezagos son mayores.

Aunque la proporción de población que utiliza soluciones limpias pasó de 79.9 % en 2000 a 88.8 % en 2023, la brecha urbano–rural sigue siendo considerable: 94.2 % de cobertura en zonas urbanas frente a solo 64,7% en zonas rurales.

Un caso emblemático de avance es El Salvador, donde un esquema de subsidios focalizados al gas licuado de petróleo (GLP), otorgado según criterios socioeconómicos y niveles de consumo eléctrico, permitió aumentar la cobertura de tecnologías limpias para cocinar de 58.4 % en 2000 a 94.4 % en 2023.

Al final, la discusión no es solo técnica. Es política, económica y social. La energía define quien puede estudiar de noche, quien puede emprender, acceder a la salud o conectividad, ver la televisión o encender la radio.

América Latina tiene sol, viento y agua. Lo que aún está en disputa es para quién se producirá esa energía y bajo qué modelo de desarrollo.

Como ha advertido la Cepal, la energía sostenible no debe ser sólo limpia, sino socialmente transformadora, de lo contrario, el futuro llegará enchufado, pero no para todos. Por ello, la transición energética será verdaderamente sostenible solo si ilumina algo más que las ciudades: si reduce brechas, crea capacidades y pone la energía al servicio de la vida. 

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