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Un maestro Luis Enrique

El PSG de Luis Enrique se corona como el rey indiscutible del buen fútbol

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Un maestro Luis Enrique
Una copa que consagra al fútbol coral y solidario de Luis Enrique en Budapest. (FUENTE EXTERNA)

Luis Enrique lo hizo de nuevo. Lo pongo en primera persona porque sus manos están recogiendo los frutos de una cosecha sin precedentes.

Sacar campeón en Europa al PSG fue la obsesión de sus actuales propietarios desde el primer día que cerraron la adquisición del club francés.

Sobre el césped del Parque de los Príncipes desfilaron entrenadores de primer nivel. Con una billetera sin límites, cada proyecto fue integrado por planteles de estrellas; de esos, que solo logras armar en videojuegos, pero incapaces de poner al colectivo primero que lo individual.

Cansados de la misma fórmula, convertidos en foco de burlas y memes, apostaron por el asturiano y lo dejaron trabajar. En este tiempo, ha sabido construir un relato sobre el que todos confían y que ha terminado convirtiendo al equipo en una orquesta que sigue su batuta, sin reparos, sonando al compás del mejor fútbol jugado en la actualidad.

Lo del sábado en Budapest es una muestra más de todo lo que la lógica deportiva nos enseña las veces que se da. A diferencia del año pasado, se midió a un equipo que vendió cara la piel. El Arsenal, arriba en el marcador, le complicó el quehacer ofensivo a un mediocampo que no se desesperó e insistió todo lo que pudo hasta encontrarse con la chance del penal. La definición, luego del suplementario y los penales, terminó revalidando lo que la mayoría reconoce: la copa la alzó el equipo que mejor juega en este presente.

Un equipo de época y de autor, que repetiremos de memoria, a pesar de transcurrido el tiempo y la imposición de la IA. Salvo el portero, que este año fue Safonov, Hakimi, Pacho, Marquinhos, Nuno Mendes en defensa; João Neves, Vitinha y Fabián en el medio, y adelante Doué, Dembélé y un Kvaratskhelia que, de haber sido francés, alemán o brasilero, ganaría el Balón de Oro sin discusión, incluso, dando su ausencia de este mundial como ventaja.

Verlo pletórico celebrar me produjo alegría y deseos de saltar junto a él, me hace pensar en todos los padres que les ha tocado perder a sus hijos. La imagen de Xana en sus hombros ya es un emblema, un mensaje de vida que transmite esperanza, a pesar de lo irreparable.

A nueve días de que el fútbol de selecciones acapare todo, el curso de clubes termina mostrándonos al PSG, y tal vez al Bayern, un peldaño por encima del resto. Un espacio que por calidad, confianza, juventud, solidaridad y ausencia de egos desbordados seguirá ocupando en estos tiempos, regalándonos muchas más lecciones de fútbol.

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Apasionado del fútbol en todas sus facetas.