Un llamado de atención a la integridad de nuestro fútbol profesional
La sanción de FIFA que desnuda la crisis de integridad del fútbol dominicano

La noticia no hace falta reiterarla, pero vale la pena reflexionar sobre sus repercusiones. La sanción de la FIFA al Club Atlético San Cristóbal por arreglo de partidos es un golpe duro a la imagen y a la institucionalidad del fútbol profesional de la República Dominicana, y que nos convoca a la autocrítica.
Por muchos años nos ha tocado pagar los platos rotos y convivir con problemas sistémicos que afectan nuestro fútbol en sus diferentes instancias, algunos en camino a ser superados, otros, después de la notificación recibida desde Suiza vemos que todavía no.
Es una decisión que no solo castiga el proceder de la dirigencia de este club en particular, se trata también de un gran llamado de atención a la misma liga, ese gran esfuerzo sobre el que se ha trabajado para colocarse como un proyecto deportivo en la región del Caribe y que hoy se ve vergonzosamente cuestionado.
El arreglo de partidos no surge así nomás, se enquista y florece allí donde la gobernanza es débil, donde los mecanismos de supervisión y control se quedan en meras formalidades. Entre esas brechas surge la oportunidad para que actores externos y malintencionados se aprovechen para capturar voluntades y establecerse de manera tal que su "éxito" se termine convirtiendo en una plancha directa a los cimientos y a la reputación de la LDF.
La liga e incluso la misma federación no deben asumir esto como un episodio aislado, pues se trata de la consecuencia previsible de años sin contar con un sistema robusto de integridad, sin mecanismos efectivos de monitoreo y denuncia, y como también sugiere FIFA en su comunicado: apostar a la educación de todos los actores de nuestro fútbol para que estos creen conciencia sobre la gran importancia del asunto.
Lo de San Cristóbal debe ser un punto de inflexión, o nuestro fútbol prioriza la construcción de una estructura seria, con reglas claras, procedimientos y sanciones firmes, o seguiremos condenados a que la noticia no sea el crecimiento deportivo, sino la corrupción. Es una sanción que duele e incomoda, sí, pero es también una oportunidad para demostrar que el proyecto LDF quiere seguir aspirando a ser profesional de verdad en todos los aspectos que dicha condición requiere.

Francisco Lapouble