Del respeto a la confrontación: médicos enfrentan una nueva realidad social
El deterioro de la honra a figuras de autoridad se refleja en la relación entre médicos y pacientes, especialmente, en las Emergencias

Hace décadas, figuras como médicos y maestros ocupaban un lugar de respeto casi incuestionable en la sociedad, solo comparable con el de los padres. Hoy, ese reconocimiento muestra signos de desgaste, dando paso a un escenario donde la confrontación, los insultos y hasta las agresiones hacia estos profesionales se vuelven cada vez más frecuentes.
"Es un fenómeno multifactorial, una cadena, un distanciamiento propio de la sociedad que deteriora la calidad de los servicios", expresó al respecto el presidente del Colegio Médico Dominicano (CMD), Luis Peña Núñez.
El deterioro del respeto hacia las figuras de autoridad no es exclusivo del ámbito sanitario, sino parte de un cambio social más amplio que también impacta a maestros, policías e incluso a los propios padres dentro del hogar.
"Es un tema de educación desde el hogar. Los niños aprender de la actitud violenta de los adultos", comentó Rafael Pérez, médico emergenciólogo.
"Es la sociedad, no es solo un problema de modales. ¿A quién imitan los jóvenes? A las figuras que ven en redes. A Juan Pablo Duarte no lo conocen pero sí a figuras como Mami Jordan, Alofoke, el Alfa, Bad Bunny, esos son los referentes", expresó el presidente del gremio.
Emergencias, zona de vulnerabilidad
En el caso de los servicios de salud, las emergencias se han convertido en el punto más crítico. Allí confluyen el dolor, la desesperación y la urgencia, factores que elevan la tensión y pueden detonar conflictos entre pacientes, familiares y personal médico.
El doctor Hairo González, pasado presidente de la Sociedad Dominicana de Emergenciología, explica que la dinámica propia de estas áreas incrementa el riesgo de confrontaciones.
"La emergencia es la vía más vulnerable de cualquier centro de salud porque el paciente va con desesperación para que lo atiendan y todo el paciente que va a emergencia cree, aunque no la tenga, que tiene una emergencia real", indicó.
A esto se suma el desconocimiento del sistema de triaje, que prioriza a los pacientes según la gravedad de su condición y no por orden de llegada. Esta falta de información genera incomodidad y, en muchos casos, reacciones agresivas.
"El paciente se siente mal, los familiares no entienden lo que está haciendo el médico y eso hace que el paciente se ponga agresivo", agregó González.
Para Peña Núñez, la situación también está vinculada a fallas estructurales del sistema sanitario. Las largas esperas, la sobrecarga de los centros de salud y la falta de organización en algunos servicios alimentan la frustración de los usuarios.
"Eso produce demoras excesivas, los pacientes se frustran y pudieran descargar su malestar contra el médico", explicó.
En ese entorno, los emergenciólogos son quienes enfrentan el mayor nivel de exposición, al ser el primer contacto con el paciente. Pérez describe estas áreas como escenarios altamente estresantes, donde la mayoría de las personas llega en estado de ansiedad o desesperación.
- Incluso, advierte que solo una minoría mantiene una actitud calmada.
"Podríamos decir un 5 % de los pacientes que van por Emergencia se comportan como pacientes educados", indicó.
Servicio inmmediato
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La espera prolongada, sumada a expectativas irreales sobre la rapidez de la atención y la disponibilidad de servicios, suele ser uno de los principales detonantes de conflictos.
"Cualquier espera o demora para ser atendido en una sala de emergencia desata a veces un instinto de agresividad", añadió Pérez.
Ante este panorama, los médicos no solo deben atender condiciones de salud, sino también manejar situaciones de tensión que, en ocasiones, pueden escalar a violencia. Esto, advierten, puede afectar incluso la calidad de la atención.
"Si tú tienes la mente ocupada en que te pueden agredir, no te vas a concentrar en el paciente", sostuvo González.
- A veces, hasta el personal de seguridad del centro hospitalario resulta agredido.
Peña Núñez asegura que no todas las agresiones se reportan, especialmente las verbales, que suelen ser las más comunes.




Claudia Fernández