VIDEO | "Nos preocupan los resultados del PISA en 15 años"
Expertos advierten sobre la necesidad de revisar la formación docente y el tiempo efectivo en aula para mejorar los resultados educativos
República Dominicana no está en guerra. No enfrenta la destrucción de sus escuelas por un conflicto armado ni atraviesa un colapso institucional como otros países evaluados por la prueba PISA 2025. Sin embargo, alumnos de algunas de esas naciones consiguieron mejores resultados que los dominicanos.
El contraste obliga a mirar más allá de las explicaciones coyunturales. Este país obtuvo 361 puntos en Ciencias, 346 en Lectura y 339 en Matemáticas. En cambio, las regiones ucranianas incluidas en la evaluación alcanzaron 448 puntos en Ciencias, 418 en Lectura y 431 en Matemáticas.
Al promediar las tres áreas, el 69.3 % de los estudiantes dominicanos quedó por debajo del nivel 2, mientras ninguno alcanzó los niveles 5 y 6.
El problema, entonces, no parece encontrarse solo en las circunstancias que rodean a la escuela, sino también en lo que ocurre dentro del sistema educativo. Para David Capellán, representante del Instituto Superior de Formación Docente Salomé Ureña, y Luisa Taveras, rectora del CEF.- Santo Domingo, estos resultados deben asumirse sin buscar culpables inmediatos.
"No logramos lo que tenemos que lograr en educación y no hay que ruborizarse por hablar llanamente de eso y hacer una interpretación que nos duela", refiere Capellán.
Los estudiantes evaluados tienen 15 años y, por tanto, sus puntuaciones responden a una trayectoria educativa acumulada. Taveras considera que no corresponde atribuirlos solo a una gestión gubernamental, sino a una cadena de decisiones que el país tomó a lo largo de los años.
"Si la culpa no está en la escuela, si no está en el sistema, si la responsabilidad no está en el maestro, si nadie es responsable. ¿Quién es la gente que resolverá el problema?", cuestiona.
La consecuencia, plantea Taveras, debería ser un sentido de urgencia para tomar decisiones aun cuando sus frutos no puedan verse ahora en PISA.
El 4 % no es suficiente
La discusión sobre estas notas conduce a cuestionarse sobre lo qué ocurrió con los recursos destinados a la educación. Entre 2010 y 2012, las sombrillas amarillas de la Coalición Educación Digna se convirtieron en símbolo de la demanda ciudadana por el cumplimiento del 4 % del PIB para la educación preuniversitaria. La movilización consiguió elevar la inversión pública en el sector.
Para 2026, el Ministerio de Educación maneja la segunda mayor partida del presupuesto del Gobierno Central. A esto se suman programas como la alimentación y entrega de útiles escolares y el Sistema Nacional de Transporte Estudiantil, además de las medidas dirigidas a mejorar las condiciones de los docentes.
Sin embargo, el aumento de los recursos no produjo una transformación equivalente.
Taveras advierte que los resultados no deben utilizarse para cuestionar la decisión de aumentar la inversión. "No podemos decir que fue una malísima idea".
El desafío, agrega, es lograr que esos montos se utilicen de manera eficiente y se dirijan a mejorar la calidad de los aprendizajes. Por otro lado, Capellán plantea que la sociedad podría perder la paciencia si el incremento no trae resultados.
Ambos educadores señalan que el aprendizaje depende de múltiples factores, entre ellos la calidad de la docencia. Y es en la formación de los maestros donde identifican una decisión cuyos efectos, aunque todavía no pueden explicar los resultados actuales de PISA, podrían sentirse en el futuro.
Raíces torcidas
Los entrevistados cuestionan el cambio introducido por la Normativa 01-2023, que sustituyó la 09-15 del Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología y cambió los criterios de admisión a las carreras de Educación.
Una de las modificaciones consistió en la sustitución de la Prueba de Aptitud Académica, desarrollada por el College Board, por la Prueba de Admisión a la Carrera de Educación (PACE).
Taveras recuerda que bajo el esquema anterior el proceso de admisión era más restrictivo. Los aspirantes pasaban por programas de nivelación y, según explica, cerca del 40 % ingresaba a la carrera. Con la PACE, en cambio, el promedio de aprobación ronda el 80 %.
"Nos preocupan los resultados del PISA en 15 años con esta decisión. Porque a veces se nota cuando ya son las flores del árbol. Pero las raíces, que son la base del problema, no salen", ejemplifica Capellán.
Su colega plantea que el vínculo entre ambas cosas no puede establecerse para explicar lo ocurrido con PISA, pero sí para anticipar sus efectos.
"Estos bachilleres que ingresamos para hacer entrar a la carrera de Educación, son los que ubicaremos en las aulas dentro de diez años", advierte.
El efecto de una decisión de este tipo, por tanto, puede tardar décadas en hacerse visible. Pero por eso, sostienen los educadores, las correcciones no pueden esperar a que aparezcan los frutos podridos.
Sectores privados y públicos
Los resultados también obligan a mirar la diferencia entre la educación pública y privada. La percepción de que estudiar en un colegio privado garantiza una educación de mayor calidad no se refleja en los resultados.
"Si nosotros estudiamos en un colegio privado tan top, ¿cómo es posible que no tenemos ningún estudiante en el nivel 5 y 6 de PISA? Ninguno", cuestionaron.
También señalaron que en ciencias el 100 % de los alumnos de algunos de estos centros se ubicó en los niveles 1 y 2, independientemente del nivel socioeconómico.
En el otro extremo, el sistema público ofrece una serie de beneficios que no se encuentran disponibles en todos los colegios privados, como profesores que ingresan por concurso, aunque estos también ejercen en el sector privado, alimentación escolar, jornada extendida, transporte e infraestructura.
La discusión, sin embargo, no debe reducirse a cuál es mejor. Existe un elemento común entre ambos. El maestro.
"Cuando tú dices que el sector público y el sector privado tienen los mismos resultados, hay un elemento común que tienen los dos sectores, y es el maestro", explicaron. Por eso, la formación docente aparece como uno de los puntos centrales para entender los resultados.
En tiempos de inteligencia artificial y consumo inmediato de información, captar la atención de los estudiantes representa un reto. El ministro de Educación Superior, Ciencia y Tecnología, Rafael Santos Badía, atribuyó parte de los resultados de PISA 2025 a la falta de modernización de la enseñanza frente a una generación que recibe información a través de teléfonos, tabletas y algoritmos. "Le están prestando menos atención a los maestros aburridos", afirmó el funcionario.Capellán y Tavares reconocen el impacto de ese cambio, pero advierten que no puede convertirse en una excusa. "Vivimos en una sociedad de la imagen y el multiformato. La gente prefiere escuchar un audio, ver un video que hacer una lectura. Eso es una realidad, pero no es educación", señalaron.También plantearon que la tecnología aumentó la presión sobre los docentes, porque un joven puede llegar al aula con acceso previo a clases magistrales, información y herramientas que el profesor aún no ha utilizado. "Es difícil ser maestro ahora. Muy difícil", apuntaron.
Tiempo en aula
Otro de los factores señalados lo constituye el tiempo efectivo de aprendizaje. De poco sirve contar con una métrica bien diseñada si no se desarrolla en las aulas durante las horas previstas.
"El número de horas de exposición a la docencia tiene una implicación en la calidad de los aprendizajes", sostuvieron.
La Asociación Dominicana de Profesores, juega un papel importante en esto, aunque el gremio promueve los reclamos constantes de los docentes, como mejoras de salarios y condiciones laborales para los docentes. El mecanismo utilizado afecta el tiempo en aula de los jóvenes.
A su juicio, quienes sufren la suspensión de clases y el recorte de horas son los estudiantes. Por igual, reduce el impacto de los recursos que el Estado ya destina al sistema educativo.
La pérdida de clases incide en los aprendizajes, pero Capellán y Taveras consideran que no puede utilizarse como explicación única. Ante los resultados, el Ministerio de Educación emitió un comunicado en el que explicaba que los estudiantes evaluados dejaron de asistir a las escuelas durante un promedio de 18.9 días, al tiempo que recalcó la importancia de garantizar el cumplimiento del calendario y el horario escolar.
"Por una semana que me enferme y falte a la clase, no funciona así", explicaron.
Urgencia
La mejoría no será inmediata. Pero sí urgente. Los cambios que se hagan hoy podrían reflejarse en los resultados de las próximas evaluaciones, pero requieren continuidad.
Entre las prioridades planteadas por los catedráticos están mejorar la formación docente, revisar el perfil de quienes ingresan a las carreras de educación, garantizar el tiempo efectivo en las aulas y lograr que las métricas se cumplan en la práctica.
"Los profesores, los estudiantes tienen que estar en la escuela. En el aula. Aprovechando el tiempo", resumieron.
La propuesta, más que buscar soluciones complejas, busca garantizar que funcionen los elementos básicos del sistema educativo y asumir que los resultados de PISA son el reflejo de un proceso acumulativo.
"No vamos a prepararnos seis meses antes de la prueba. Hay que prepararse ahora para la prueba de la próxima década", puntualizaron.

Indhira S


Indhira Suero Acosta
Nicole Izquierdo