Reducir vehículos privados y endurecer sanciones, retos para mejorar el tránsito en RD
Federico Milciades Pérez Polanco y el diputado Tobías Crespo abogan por fortalecer el transporte colectivo, mejorar la educación vial y aplicar con mayor rigor la legislación

Para lidiar con los tediosos tapones en el Gran Santo Domingo las autoridades del tránsito tienen el desafío de reducir el número de los vehículos privados en las vías públicas, situado en un 41 %, uno de los más altos del continente americano.
Durante el conversatorio "Retos del transporte en República Dominicana", organizado por la Universidad APEC, el especialista en transporte Federico Milciades Pérez Polanco y el diputado Tobías Crespo, uno de los propulsores de la legislación de tránsito, plantearon una serie de medidas para enfrentar los congestionamientos y reducir las muertes en las vías.
Pérez Polanco señaló que el país necesita abandonar progresivamente el uso masivo del vehículos privados y avanzar hacia un sistema de transporte público integrado, mientras Crespo advirtió sobre el crecimiento sostenido del parque vehicular y la necesidad de reforzar la educación y las sanciones por las infracciones graves.
El ingeniero Pérez Polanco, quien, en 1978 fue director de la suprimida Oficina Nacional de Transporte Terrestre (Onatrate), planteó que una parte importante de la solución consiste en reducir la dependencia del automóvil particular.
Según los datos que maneja, de los aproximadamente 3.1 millones de viajes diarios, el vehículo privado absorbe alrededor del 41 %, por lo que consideró necesario migrar hacia sistemas de transporte colectivo capaces de movilizar una mayor cantidad de personas con menor ocupación de espacio vial.
De su lado, Tobías Crespo explicó que el parque vehicular dominicano aumenta entre un 4 % y 5 % anual, con la incorporación de más de 60,000 vehículos y alrededor de 200,000 motocicletas cada año.
A su juicio, el problema se agrava porque la infraestructura vial no crece al mismo ritmo, lo que provoca congestionamientos recurrentes. También planteó eliminar progresivamente el sistema informal de transporte conocido como "concho" y sustituirlo por un sistema de transporte público organizado y regulado.
Elevada mortalidad vial
Crespo afirmó que República Dominicana ocupa el segundo lugar en América Latina y el quinto a nivel mundial en mortalidad por accidentes de tránsito, con cerca de 28 fallecimientos por cada 100,000 habitantes, equivalentes a un promedio de seis muertes diarias en las vías.
Ante esta situación, Crespo planteó incorporar la educación vial como asignatura obligatoria en todos los niveles. Además, consideró que la formación no debe limitarse a los conductores del transporte público o a los motociclistas, sino extenderse a toda la ciudadanía.
Durante el conversatorio, moderado por Alejandro Moscoso Segarra, exjuez de la Suprema Corte de Justicia (SCJ) y decano de la Facultad de Derecho de la Universidad APEC, los participantes también propusieron que las empresas privadas implementen planes de seguridad vial laboral para prevenir colisiones durante las jornadas de trabajo y en los desplazamientos de los empleados hacia sus centros laborales y de regreso a sus hogares.
Las propuestas planteadas durante el conversatorio apuntan a que la solución al congestionamiento y a la mortalidad vial requiere combinar transporte público integrado, educación, fiscalización, tecnología, planificación urbana y un régimen de consecuencias efectivo.
"Cuando tú vas en motores, tú vas encomendada a Dios"
Infracciones graves
Crespo y Pérez Polanco también plantearon fortalecer el régimen sancionador y garantizar que la legislación sea aplicada con los recursos y la voluntad necesarios.
"Yo creo que esto se trata de salvar vida y en esto, por un lado, educo, te capacito, te concientizo, pero por el otro lado si te me sale de la raya te aplico el garrote", indicó Crespo.
Entre las conductas que señalaron como especialmente graves están las carreras ilegales, cruzar semáforos en rojo, conducir a exceso de velocidad y manejar bajo los efectos del alcohol o las drogas.
Crespo propuso que determinadas conductas de este tipo tengan consecuencias penales más severas y que, cuando correspondan, puedan ser consideradas como circunstancias agravantes en casos de muertes provocadas en las vías.

Pedro Martín Sánchez