Arte con balón en plena calle, la historia del fútbol libre que busca profesionalizarse
Colombiano impulsa el fútbol freestyle en República Dominicana desde la calle

En medio del bullicio del tránsito capitalino, cuando el semáforo marca rojo y los vehículos se detienen por unos segundos, comienza el espectáculo poco común en la avenida 27 de Febrero...Daniel Sánchez Ramírez, un joven colombiano con un sueño que construye desde las calles de Santo Domingo, muestras sus habilidades.
Un balón de futbol que eleva, gira sobre la frente, baja al pecho, recorre la espalda y vuelve al aire con precisión milimétrica. No es un partido de fútbol. Es arte en movimiento aprendida por la consistencia y la disciplina.
Nacido en El Carmen de Atrato-Chocó, y radicado en Medellín, Colombia, Daniel tiene 26 años y lleva una década dedicándose al fútbol estilo libre, también conocido como freestyle football. Además de deportista, es desarrollador de videojuegos y escritor, una combinación que revela su visión: profesionalizar esta disciplina a nivel internacional apoyándose en la tecnología.
Un deporte diferente al fútbol tradicional
El fútbol freestyle es una disciplina individual que consiste en realizar trucos, malabares y acrobacias con un balón sin dejarlo caer, utilizando pies, rodillas, cabeza, pecho y hasta la espalda. A diferencia del fútbol convencional, no hay equipos ni goles; el objetivo es el dominio técnico, la creatividad y la expresión corporal.
Daniel explica que el equilibrio y el control no se logran de la noche a la mañana. "Es mucha práctica, mucha frustración, error tras error. Nadie aprende sin caerse muchas veces", afirma. Para dominar el balón en la cabeza o ejecutar secuencias complejas, se requiere conciencia espacial, control del tiempo y repetición constante.
Aprendió de manera autodidacta viendo videos de referentes internacionales, aunque en Medellín,ciudad considerada potencia mundial del freestyle, ya existen escuelas especializadas e incluso programas impulsados desde espacios institucionales.
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República Dominicana: trabajo, estrategia y disciplina
Daniel llegó recientemente a República Dominicana junto a un compañero del deporte. Eligió el país por referencias de otros freestylers que tuvieron experiencia en Quisqueya, motivados por el atractivo turístico.
Cada jornada puede durar entre cuatro y cinco horas bajo el sol y antes de iniciar, mide el tiempo exacto que dura la luz roja y planifica su rutina con cronómetro mental. Sabe cuánto tarda cada truco y ajusta su presentación para terminar justo antes de que el semáforo cambie a verde.
En promedio, puede generar entre 3,000 y 4,000 pesos dominicanos por día, la gente es generosa aunque reconoce que el trabajo es físicamente exigente, agotador y arriesgado y requiere administrar la carga para no afectar su rendimiento deportivo.
La seguridad es otro factor clave. Motociclistas y conductores distraídos representan un riesgo constante, por lo que la ubicación estratégica es parte fundamental del espectáculo. Hasta ahora, asegura, no ha tenido incidentes graves.
Para Daniel, presentarse en la calle no es solo una forma de sustento inmediato. Es parte de un plan mayor: recaudar recursos para formalizar una empresa que impulse el fútbol freestyle en escenarios internacionales y lo conecte con el mundo digital.
Su perfil como desarrollador de videojuegos abre la puerta a integrar tecnología, competencias virtuales, plataformas de formación y nuevas maneras de monetizar el talento deportivo.
"Con un balón se pueden conocer países y abrir oportunidades", dice Daniel mientras el semáforo le permite un breve descanso con su cambio de luz en espera del rojo que invita a reiniciar el espectáculo cargado de esperanza.





Adalberto de la Rosa