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La decisión del presidente Trump de imponer un arancel del 10% a los productos dominicanos pone en entredicho la relación comercial entre ambos países

Muchos dominicanos llegaron a creer que el presidente Donald Trump era amigo de la República Dominicana y que su guerra comercial no afectaría al país caribeño.
Pero estaban completamente equivocados.
La decisión del presidente Trump de imponer un arancel del 10 % a los productos dominicanos representa un golpe significativo para la economía de la República Dominicana y pone en entredicho la relación comercial entre ambos países.
Este arancel, contrario a los principios del DR-CAFTA, amenaza con revertir décadas de esfuerzo en la integración comercial y el desarrollo de la industria exportadora dominicana.
Estados Unidos es, sin duda, el principal socio comercial de la República Dominicana. En 2023, el comercio entre ambos países alcanzó los 18,061 millones de dólares, con exportaciones dominicanas por 6,489 millones de dólares.
Entre los principales productos exportados se encuentran:
- instrumentos y aparatos de medicina
- cigarros, artículos de joyería
- textiles.
República Dominicana ha exportado desde el 2020 hasta septiembre 2024 un total de 28,659.6 millones de dólares hacia Estados Unidos.
Entre los principales productos agrícolas exportados desde el año 2020 hasta septiembre 2024 se encuentran: aguacates, 196.5 millones de dólares; tomates, 88.1 millones de dólares; ajíes morrón y cubanela, 74.9 millones de dólares, y los pepinos frescos, 46.4 millones.
Un arancel del 10 % reducirá la competitividad de estos productos en el mercado estadounidense, encareciéndolos frente a los de otros países que podrían soportar esta carga arancelaria.
Desde su ingreso al DR-CAFTA, la República Dominicana ha trabajado arduamente para cumplir con los estándares exigidos por el tratado.
La inversión en infraestructura, higiene, empaque y logística ha sido enorme, permitiendo que sus productos accedan con éxito al mercado estadounidense. La nueva política arancelaria de Trump socava estos logros, introduciendo barreras que no solo afectan a los exportadores dominicanos, sino que también generan incertidumbre en el comercio regional.
Apoyo a la Ley de Revisión Comercial
Recientemente, se introdujo en el Senado de los Estados Unidos el proyecto de ley bipartidista Trade Review Act of 2025 (Ley de Revisión Comercial de 2025), una iniciativa clave para garantizar que las decisiones sobre aranceles se evalúen con transparencia y responsabilidad.
Como presidente y fundador del Caucus de Amigos de la República Dominicana en el Congreso de EE. UU., y defensor del DR-CAFTA y de las relaciones bilaterales entre los dos países, respaldaría esta legislación en la Cámara de Representantes.
Esta pieza legislativa es fundamental para reafirmar el papel del Congreso en la política comercial y para proteger a empresas y consumidores estadounidenses de medidas unilaterales que podrían afectar la economía y debilitar nuestras relaciones comerciales con aliados estratégicos.
El argumento de Trump para imponer estos aranceles se basa en una supuesta "emergencia nacional" que justifica la protección de la industria estadounidense.
Sin embargo, esta medida no protege a los trabajadores estadounidenses, sino que penaliza a países aliados y confiables como la República Dominicana, que han cumplido con los acuerdos comerciales y han mantenido una relación de cooperación con Estados Unidos.
Paradójicamente, mientras se aplican aranceles a países latinoamericanos, naciones como Rusia no están sujetas a estas tarifas. ¿Significa esto que Trump considera a Rusia un socio comercial más valioso que la República Dominicana? Esta decisión genera dudas sobre la coherencia y los verdaderos objetivos de la política comercial de su administración.
Los efectos en República Dominicana
Los efectos de esta medida serán devastadores para sectores clave de la economía dominicana, en especial las zonas francas, que dependen en gran medida del acceso libre de aranceles al mercado estadounidense.
Empresas que operan en el país podrían optar por trasladarse a otros destinos como México, reduciendo la inversión extranjera y el empleo en la República Dominicana.
Además, el impacto en el flujo de divisas podría desestabilizar la economía dominicana, afectando la tasa de cambio y elevando los costos de importación de bienes esenciales. Esto repercutiría en la inflación y en el poder adquisitivo de los ciudadanos, golpeando especialmente a los sectores más vulnerables.
Las declaraciones de Trump sobre un "Día de la Liberación" para Estados Unidos son irónicas cuando se considera que sus políticas están afectando negativamente a socios comerciales estratégicos.
La decisión de imponer estos aranceles contradice los principios del libre comercio y la cooperación regional, debilitando la confianza en los tratados internacionales y en la estabilidad del comercio global.
En conclusión, el arancel del 10 % impuesto a la República Dominicana es una medida injusta y perjudicial, que amenaza con revertir los avances logrados en el comercio bilateral.
En lugar de fortalecer la relación entre ambos países, esta decisión crea incertidumbre y afecta a miles de trabajadores y empresas dominicanas. Es imperativo que las autoridades dominicanas busquen vías diplomáticas y comerciales para mitigar el impacto de esta política y garantizar que la economía del país no sufra daños irreparables.