VIDEO | Antropólogos: el dominicano "siempre" ha celebrado la muerte con música y ron
Afirman que las redes sociales han hecho visibles los rituales fúnebres en los barrios populares y las comunidades apartadas
Explican que el desprecio a esas expresiones culturales, de raíces afrodescendientes, es una amalgama de desconocimiento de lo que es nuestra herencia cultural
La alarma que provoca en algunos sectores la música estridente y el consumo de alcohol en velorios y entierros en barrios populares carece de fundamento, ya que, según dos antropólogos, estas celebraciones mortuorias han formado parte de la cultura dominicana desde siempre, pero ahora se hacen más visibles gracias a las redes sociales.
Los antropólogos Aquiles Castro y Taira Vargas coinciden en sus explicaciones sobre estas manifestaciones al momento de despedir a un ser querido y que para muchos es un fenómeno de pocos años.
La experta en materia cultural y social considera que el desprecio a estas expresiones culturales, de raíces afrodescendientes y afrocaribeñas, es una amalgama de desconocimiento que incluye "mirar al país entero desde la ciudad de Santo Domingo".
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La poca o ninguna información que tiene una parte de la población sobre esas exequias en los diferentes contextos del país y que antes de las redes sociales no eran tan evidente es una de las causas de ese rechazo, entiende Vargas.
En ese sentido, su colega Aquiles Castro explica que "está claro" que lo que pudieron ser ceremonias mortuorias en un barrio, muy localizadas, "hoy, pues, corre (en) las redes" y "la gente se sorprende y dice ¿es así?".
Sostiene que las manifestaciones culturales son muy diversas y que la nuestra, como las demás del Caribe y de América, están muy sincretizada por el proceso de colonización y, actualmente, por las influenzas externas.
- "Es evidente que hay paisajes y escena que a la gente sorprende porque lo compara con una vida más apacible, más rural de aquellas épocas, de aquella otra sociedad, pero en el fondo, la cultura, yo creo que sigue siendo lo mismo", indica Castro.
Si embargo, en una reacción que, dijo, no es correcta, sectores conservadores de las ciudades, con una vida más conectada con el exterior, se alarman en vez de tener una visión de tolerancia y de asumir que toda cultura, toda sociedad, es una diversidad.
Recordó, asimismo, que por mucho tiempo en los campos, donde se concentraba la mayoría de la población, tradicionalmente "incluían y todavía se incluye el toque de atabales" en esos rituales. Y que esas personas se mudaron a la ciudad con todas sus creencias y visión del mundo.
Vargas sostiene que en los velorios "lo que se hace es tratar de utilizar prácticas religiosas donde se mezclan lo católico y la religiosidad popular (...); la música va estar vinculada a lo que al muerto o a la muerta le gustaba".
Por eso menciona que hay muchas personas "que dejan dicho qué tipo de música quieren en el momento" de su partida de este mundo, y sus cercanos cumplen con sus deseos en vida.
Cooperación y solidaridad
Aquiles Castro y Taira Vargas comparten la idea de que, además de la combinación de fiesta y duelo por la muerte, se suman la cooperación y la solidaridad entre la gente en los barrios, pueblos y comunidades rurales.
- Sobre los nueve días del fallecimiento o novenario, Castro afirma que "es de los momentos que más se parece a la Navidad, o sea el encuentro de familia, que la gente viene, que tú recibes al amigo, gente que no te suele visitar en tu casa, pero va a cumplir ese día; ese es un elemento positivo en el punto de vista de la socialización".
Taira concluye que esa tradición del novenario permanece en los pueblos y en muchos barrios, y el costo de esa reunión no solo lo carga la familia del difunto.
Los ágapes tienen el aporte de los diferentes vecinos y personas de la comunidad, a lo que se agregan gremios o la sociedad de apoyo mutuo, especialmente en las comunidades rurales, indica la experta.