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¿Impunidad religiosa?

Esa idea de eximir a las iglesias de los delitos que ocurran dentro de sus paredes, barajada en el nuevo Código Penal, debe ser coartada, porque es terrible y regresiva

Esa idea de eximir a las iglesias de los delitos que ocurran dentro de sus paredes, barajada en el nuevo Código Penal, debe ser coartada, porque es terrible y regresiva.

A las sociedades occidentales nos ha tomado milenios poder entender que la mejor forma de gobierno es la secular, porque aspira a un tratamiento justo para todos los ciudadanos y garantiza libertades fundamentales, como las de culto o de expresión.

Últimamente, con la radicalización hacia los polos ideológicos y el crecimiento del islam extremo, vemos un intento de los sectores conservadores cristianos de imponer sus conceptos de vida por encima de las garantías constitucionales, sin entender que una sociedad secular le permite a ellos poder ejercer su fe religiosa en pleno disfrute de las libertades de culto.

Querer imponer sus filosofías a nivel de las leyes del país y, peor que eso, aspirar a la impunidad como organización es una canallada. La historia antigua y la reciente nos ha enseñado que no de santos están llenas las iglesias y que la única posibilidad de justicia que tienen aquellos que son abusados dentro de los templos es precisamente un gobierno secular, que les aplique el peso de la ley como a cualquier ciudadano dentro del sistema.  

Los señores legisladores también incluyeron en semejante privilegio al Estado dominicano, el Distrito Nacional, los municipios, los ayuntamientos y las juntas de los distritos municipales. ¿En qué estamos pensando? Un Código Penal se construye para tipificar delitos, no para crear excepciones sin sentido a instituciones privilegiadas.

A pesar de la desvergüenza, sin embargo, entiendo que el Estado y sus brazos intenten protegerse a toda costa, es su naturalidad. Pero incluir a las iglesias en ese paquete y equipararla al nivel de las instituciones públicas, es una movida que tiene serios visos de inconstitucionalidad.

¿Será que lo hicieron adrede? ¿Será que le tiraron la papa caliente al presidente Luis Abinader? ¿Será que no quieren que el Código Penal se firme? ¿Será una treta para cumplir favores con los religiosos? A todas digo que sí.

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Periodista puertorriqueño y subdirector de Diario Libre. Ganó el Premio Nacional de Literatura Puertorriqueña, Categoría Periodismo, en 2018, por sus columnas en el periódico El Nuevo Día, del cual fue director asociado.