×
Compartir
Secciones
Última Hora
Podcasts
Encuestas
Servicios
Plaza Libre
Efemérides
Cumpleaños
RSS
Horóscopos
Juegos
Herramientas
Más
Contáctanos
Sobre Diario Libre
Aviso Legal
Versión Impresa
versión impresa
Redes Sociales

El poder del diálogo: pilar de la democracia y la economía social de mercado

La democracia no es solo un sistema electoral, es un espacio continuo de encuentro, negociación y construcción de acuerdos. Sin embargo, el diálogo no puede prosperar sin confianza.

Expandir imagen
El poder del diálogo: pilar de la democracia y la economía social de mercado

En un rincón humilde de Villa Mella, rodeados de sillas plásticas y del aroma a café recién hecho, un grupo de vecinos discutía cómo resolver el problema de la recolección de basura. Las emociones brotaban y las voces se cruzaban con fuerza, pero en medio de la tensión surgió algo extraordinario: se logró un consenso. Se decidió formar un comité para gestionar el tema con las autoridades. Al despedirse, un anciano resumió con sabiduría: "Así es como se construye comunidad, hablando."

Este relato encierra una verdad esencial: el diálogo es el cimiento sobre el cual se construyen sociedades más justas y cohesionadas. Hablar y escuchar no son meros actos cotidianos, sino herramientas que transforman realidades, fortalecen democracias y fomentan economías inclusivas. En República Dominicana, donde la informalidad laboral afecta al 55.3 % de la población y la pobreza al 19 % de los hogares, el diálogo no es una opción, es una urgencia impostergable para construir un modelo de desarrollo sostenible.

Jürgen Habermas señaló que "la comunicación es el medio para la integración social y la legitimación de las estructuras de poder." En ese sentido, la democracia no es solo un sistema electoral, es un espacio continuo de encuentro, negociación y construcción de acuerdos. Sin embargo, el diálogo no puede prosperar sin confianza. La percepción de corrupción y la debilidad institucional son obstáculos importantes: con una calificación de 32 sobre 100 en el Índice de Percepción de la Corrupción de Transparencia Internacional, el país enfrenta retos serios para restaurar la credibilidad en sus instituciones.

El modelo de economía social de mercado, que busca equilibrar la eficiencia económica con la equidad social, necesita reglas claras, instituciones fuertes y participación efectiva de todos los sectores. Según el Banco Central, el 64 % de los ingresos tributarios del país proviene del ITBIS, un impuesto regresivo que afecta de manera desproporcionada a los más vulnerables. Mientras tanto, la informalidad laboral priva a más de la mitad de los trabajadores de acceso a derechos básicos como la seguridad social, perpetuando un círculo vicioso de pobreza y desigualdad.

Como afirmó Amartya Sen, "el desarrollo es, esencialmente, un proceso de expansión de las libertades reales que disfrutan las personas." Estas libertades solo pueden garantizarse a través de políticas públicas inclusivas, diseñadas a partir de un diálogo auténtico que reconozca las necesidades y aspiraciones de todos los sectores. Chile, por ejemplo, demostró cómo los pactos sociales pueden transformar una economía: entre los años 90 y 2000, el país logró reducir la pobreza del 45 % al 8 % gracias a un modelo que priorizó el diálogo entre el gobierno, los empresarios y los trabajadores.

Sin embargo, la historia también advierte sobre los riesgos de ignorar el diálogo. Venezuela es un ejemplo de cómo la polarización y la falta de consensos pueden llevar al colapso institucional y a niveles alarmantes de pobreza extrema. Este contraste subraya la importancia de crear espacios de participación genuina y de construir una cultura de entendimiento mutuo.

En República Dominicana, el diálogo debe empezar en las bases. Paulo Freire decía que "el diálogo es el encuentro amoroso de los hombres que, mediatizados por el mundo, lo pronuncian, es decir, lo transforman." Experiencias locales, como la de Villa Mella, demuestran que el cambio comienza en las comunidades, donde los ciudadanos enfrentan los problemas con soluciones prácticas e inmediatas. Pero para que estas iniciativas tengan un impacto nacional, deben ser integradas en una visión más amplia de políticas públicas.

El camino no será sencillo. Requiere liderazgos comprometidos, instituciones transparentes y, sobre todo, la voluntad colectiva de construir una República Dominicana más justa y equitativa. Como aquel anciano en Villa Mella recordó, "así es como se construye comunidad." Que sus palabras guíen nuestro compromiso con un futuro donde el diálogo sea el motor de la democracia y la economía social de mercado, y donde cada dominicano encuentre su lugar en la construcción de un país mejor.

 

TEMAS -

Defensor del Pueblo de la República Dominicana.