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Educación y disciplina social contra el COVID-19

El panorama es difícil y será inevitable establecer las medidas restrictivas necesarias para controlar la propagación del COVID-19, pero el cierre del país debe ser la última salida, ya que

la paralización económica podría tan desastrosa como la misma pandemia, con el riesgo adicional de empujar a la población a una situación de sálvese quien pueda para sobrevivir a la crisis.

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Educación y disciplina social contra el COVID-19

Toma fuerza en las redes sociales, en la “vox populi” y hasta en algunos círculos médicos, la opinión de que hay que volver de nuevo al estado de emergencia y al confinamiento general para contener la pandemia del COVID-19, medidas que si bien ayudaron a mitigar la propagación del virus, tuvieron un efecto devastador en la economía.

El reciente estudio de la Universidad John Hopkins, de Estados Unidos, amplificado por el doctor José Joaquín Puello, que proyecta la posibilidad de siete mil muertos en el país para el mes de octubre si no se toman las medidas restrictivas, ha tenido el efecto de preocupar a muchos dominicanos.

El panorama es difícil y será inevitable establecer las medidas restrictivas necesarias para controlar la propagación del Covid-19, pero el cierre del país debe ser la última salida, ya que la paralización económica podría tan desastrosa como la misma pandemia, con el riesgo adicional de empujar a la población a una situación de sálvese quien pueda para sobrevivir a la crisis.

Sin excluir las acciones racionales que pudieran imponer las circunstancias, el país debe tomar muy en cuenta la reciente sugerencia del presidente electo Luis Abinader, al invitar al liderazgo social y comunitario a participar en una campaña continua de educación y sensibilización ciudadana para detener la propagación del Covid-19 en las diferentes comunidades del país.

“La autogestión educativa de la comunidad frente a la pandemia del coronavirus no solo debe contribuir a facilitar la participación de los ciudadanos en las elecciones, sino también a crear la disciplina social necesaria para detener esta amenaza contra la salud y la estabilidad económica del país”, expresó Abinader el pasado primero de julio.

La declaración de Abinader se produjo a propósito del lanzamiento de una propuesta para impulsar una campaña de educación ciudadana contra la pandemia, avalada por el movimiento Unidos por el Cambio, que coordina la doctora Milagros Ortiz Bosch; la Confederación Nacional de Juntas de Vecinos (CONAJUVE); el movimiento Compromiso Comunitario por el Cambio; la secretaría nacional de relaciones con la Sociedad Civil del PRM; y el Gabinete de Salud del presidente electo.

La iniciativa ya ha generado el apoyo del coordinador nacional de campaña de Abinader y próximo ministro de educación, doctor Roberto Fulcar y de varias organizaciones sociales del Gran Santo Domingo, de la provincia La Altagracia y otros puntos del país.

Del poder coercitivo a la articulación social

Hasta ahora la responsabilidad de imponer una disciplina social frente a la pandemia ha dependido de la vigilancia y el control de la Policía, que en los más de tres meses del toque de queda conllevó la detención de 92 mil 159 ciudadanos en todo el país y el cierre de más de 4 mil negocios, la mayoría de ellos en el Distrito Nacional y en la provincia de Santo Domingo, según datos ofrecidos por el director general de la Policía.

Probablemente quienes trazaron la estrategia de contención de la epidemia entendieron que la urgencia del momento demandaba, sobre todo, el poder de la autoridad, más que la articulación y el acuerdo con el movimiento comunitario para propiciar una respuesta social frente a la crisis.

Sin embargo, por mi dilatado y activo ejercicio en el trabajo social y comunitario me consta el poder que tienen las juntas de vecinos para incidir en la conducta social de sus comunidades. Tales son los casos de la Ciudad Colonial, San Gerónimo, La Castellana, Los Prados, Sabana Perdida y La Loma del Chivo, que han contribuido a plasmar más conquistas y avances en su comunidades que cualquier autoridad representativa, entiéndase senador, diputado o regidor.

El ejemplo de la Loma del Chivo

En el caso de la Loma del Chivo, en el Barrio 27 de Febrero, el liderazgo comunitario tiene el mérito de haber erradicado las pandillas juveniles y el micro tráfico, y haber organizado a los vecinos para conseguir una escuela, mejorar el servicio eléctrico, reparar las calles, habilitar un parque, reconstruir viviendas, mejorar los callejones y rehabilitar a muchos jóvenes envueltos en la delincuencia común y el narcotráfico.

Ninguna autoridad de la Policía o de cualquiera otra instancia del Estado tiene más poder e influencia que los dirigentes comunitarios empoderados para influir en su comunidad y disciplinar a sus pobladores.Y eso es lo que hace falta ahora, más que el confinamiento y la represión generalizada.

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