La intolerancia como moneda de cambio
Cuidado con lo que promovemos
Si, hasta ahora, de algo ha logrado escapar la República Dominicana es de la intolerancia extrema.
Contrario a otros países, donde las sociedades se encuentran notablemente divididas, en nuestra nación nos hemos mantenido considerablemente centrados, respetando las posiciones contrarias y viviendo, dentro de lo posible, en ambientes democráticos considerables.
Pero no está exento el país de esa amenaza que ha logrado convertir sociedades otrora abiertas en ambientes hostiles para todos y para todas.
Contrario a esas naciones, la República Dominicana mantiene una estabilidad social importante y un clima favorable que nos ha logrado evitar situaciones como las que hoy en día enfrentan algunos similares como Ecuador, Nicaragua o Venezuela, para mencionar solo tres casos, donde la polarización ha llegado a niveles tales que la paz social simplemente ha desaparecido.
Aquellas voces agoreras que pretenden beneficiarse de la división no deben ganar terreno y es ahí donde les toca a los reales líderes de esta sociedad dejarse sentir y ejercer la influencia que tienen.
La República Dominicana no necesita más distorsión.