Subir al Pico
El Pico Duarte como metáfora de vida
Quizá no esté usted tan en forma como Thais Herrera y no tenga intención de subir corriendo al Pico Duarte. Puede ser que tampoco le seduzca la idea de montarse en una mula (ya somos dos). De todas formas, "subir al Pico" es algo que todo dominicano tiene en su lista de pendientes.
Centro Cuesta Nacional ha dedicado el libro de este año de la colección Orgullo de mi Tierra al techo del país. Con unas bellísimas fotos de José Rozón y Mario Dávalos, ilustraciones de Natalie Ramírez (¡cuánto talento tiene y qué polifacética es esta artista!), los textos y las reflexiones de Frank Báez que te llevan cuesta arriba y te dejan rodar cuesta abajo y hacia dentro... Todo en este volumen se conjuga para que, realmente, subir al Pico se convierta en una inquietud personal.
No es solo un libro de naturaleza. Es un libro-destino, un relato de comunidad, un mapa para la vida, un canto al territorio original del que nos estamos alejando física y mentalmente.
Dice Jake Kheel que subir al Pico Duarte con su hijo de 5 años, apenas hace dos semanas, fue una fabulosa experiencia. Una buena edad, explica el vicepresidente de la Fundación Grupo Puntacana, para normalizar la naturaleza, para incorporarla a su vida de una forma natural. La naturaleza no debería ser algo a lo que acercarse por obligación.
Este volumen se une a los dedicados por CCN a diferentes provincias y parece más ambicioso. Quizá porque se siente detrás el objetivo de hacer nación en torno a los que viven en el camino a la cima. Subir al Pico puede ser una metáfora. Hay quien se lo toma como deporte y quien lo hace como una búsqueda interior. Una peregrinación agnóstica. Para cualquiera de ellos, este libro es una joya.