El peligro de las cooperativas
El lado oscuro del cooperativismo en República Dominicana
Las cooperativas en la República Dominicana manejan alrededor del 10 % del total del sistema bancario, lo que las convierte en piedras angulares del sector financiero. Empero, su marco regulatorio, basado en una legislación de más de 60 años, dista de garantizar transparencia y estabilidad. A diferencia de los bancos tradicionales, estas entidades operan prácticamente sin supervisión, lo que ha facilitado fraudes, quiebras y prácticas de alto riesgo que afectan a miles de socios.
En varias provincias, las cooperativas han alcanzado un nivel de influencia similar o superior al banco del Estado, indicativo de la necesidad de un control más estricto. Muchas de estas instituciones ofrecen tasas de interés inusualmente atractivas sin contar con los mecanismos adecuados para respaldar sus operaciones, exponiendo a sus usuarios a riesgos financieros innecesarios.
La ausencia de una regulación robusta las ha convertido en canales idóneos para el camuflaje de dinero de dudosa procedencia. A medida que la Superintendencia de Bancos y otros organismos han fortalecido las normativas contra el lavado de activos en el sistema financiero formal, los fondos ilícitos encuentran en las cooperativas un refugio con menores barreras de control. Esto socava la estabilidad del sector y constituye un serio peligro para la integridad del sistema financiero nacional.
Tiempo ha que el propósito original, noble, del cooperativismo, fomentar el ahorro y el crédito solidario, quedó en agua de borrajas. Procede, pues, una reforma legislativa que modernice la supervisión y regulación de las cooperativas, tal como rige para los bancos comerciales. Controles estrictos, auditorías rigurosas y mecanismos de transparencia para evitar fraudes, fortalecerán la confianza en el sector y disminuirán el riesgo de que estas entidades sean fuentes de ilícitos.