Bomba de tiempo urbana
La transformación del uso del suelo afecta servicios básicos
Santo Domingo ha mutado en un espacio urbano altamente congestionado donde la movilidad es ya un verdadero desafío. Apenas despunta el alba, el tráfico se torna caótico, especialmente en los días escolares: la presencia de colegios en varias zonas agrava la situación. Sin embargo, la causa principal del problema no radica exclusivamente en la afluencia de vehículos, sino en la transformación drástica del uso del suelo.
Antiguos barrios de casas unifamiliares han dado paso a la construcción masiva de torres de apartamentos, lo que ha multiplicado exponencialmente la densidad poblacional. Donde antes residía una familia, ahora pueden habitar cincuenta. El resultado es una sobrecarga en los servicios básicos. El suministro de agua, la recolección de desechos sólidos y la calidad del acuífero han sido gravemente afectados, en gran parte debido a la falta de un sistema de alcantarillado sanitario adecuado. La proliferación de pozos sépticos y de agua está generando un desastre ecológico, poniendo en riesgo la salud pública y el equilibrio ambiental.
Ante esta crisis urbana, marcadamente visible en el Polígono Central, es imprescindible que las autoridades adopten medidas drásticas. Es una necesidad imperiosa establecer regulaciones estrictas en materia de construcción, limitando la cantidad de nuevos proyectos inmobiliarios y asegurando que los existentes cuenten con la infraestructura adecuada. No sería exagerada una moratoria temporal en la aprobación de nuevas edificaciones hasta que se implementen soluciones sostenibles.
Inadmisibles las dilaciones. A la vista, el colapso. En juego están la calidad de vida de los residentes y la conversión del corazón capitaleño en zona inhabitable. Urgente una planificación urbana responsable que garantice el desarrollo, pero sin comprometer el bienestar de la ciudadanía y el medio ambiente.